MIEL ECOLÓGICA URZAPA
El oro de las colmenas
Sueros de Cepeda. Egipcios y griegos la consideraban un producto sagrado. Hoy, se sigue creyendo en las propiedades curativas de la miel. Como antaño, Urzapa aún mantiene la elaboración artesanal. Pero la hace en crema. Y,
D e brezo, de eucalipto, de tomillo o de bosque. Cualquiera de ellas tiene importantes propiedades curativas y debería ser imprescindible en nuestra despensa en invierno y en verano, aunque su consumo es menor que en otros países de la UE. De la mejor miel saben mucho en Urzapa, la primera empresa de Castilla y León que logró el certificado ecológico que avala su producción según la normativa de la apicultura europea. Además cuenta con la marcas Alimentos Artesanos de Castilla y León y Tierra de Sabor, sellos que garantizan un proceso artesanal en la elaboración de estos productos para revalorizar el potencial agroalimentario del medio rural. La ubicación de las colmenas, el entorno, la fabricación de la cera, el ahumado o la alimentación son procesos que Urzapa realiza de forma totalmente artesanal.
Las colmenas están ubicadas en Cantabria y Burgos, para obtener mieles de romero o eucalipto, y en los municipios leoneses de Cimanes del Tejar, Cuadros o en la comarca de La Cepeda. La recolección obtenida pasa directamente a la planta de extracción y envasado que Urzapa tiene en Sueros de Cepeda, desde dónde se distribuyen los productos a Castilla y León (25%), al resto del país, sobre todo País Vasco y Cataluña (60%), mientras que el 15% se destina a la exportación. El mercado al que van dirigidos los productos de Urzapa son el sector ecológico y el delicatessen .
Su responsable, Urbano González, explica que una miel de calidad tiene que «filar» y destaca que las distintas tonalidades no son el distintivo para comprar una u otra. La última innovación de Urzapa ha sido la miel en crema, ya en el mercado, que tiene una textura como la de la mermelada, por lo que resulta más cómoda de servir. Un producto que se consigue después de cristalizarla en bidones de acero inoxidable a una temperatura menor de 25 grados. Tras removerla con una batidora gigante (un desembolso de 23.000 euros) se le da un punto de calor y se envasa. Una reinvención más de un producto que tiene ya muchas aplicaciones culinarias. Esta empresa produce unos 8.000 kilos anuales. El consumo medio es de menos de un kilo al año «a pesar de ser una barrera contra las enfermedades y de sus propiedades antioxidantes y preventivas», recalca Urbano.
En Urzapa no sólo envasan miel, sino una amplía gama de productos como el propóleo (oro de las colmenas), la jalea real, dentífricos, barra de cacao o velas de cera ecológica. Urbano González reconoce que es necesaria una mayor labor de divulgación sobre los productos ecológicos, que sólo tienen una cuota en el mercado nacional del 0,5%, muy por debajo de otros países de la UE.