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Sena de Luna. Contemplar la imagen idílica de las montañas nevadas tras los cristales o el brillo de los astros en el firmamento es posible en la posada real Días de Luna, que cuida con esmero la atención a sus huéspedes. ?? por nURIA GONZÁLE
M ontaña, agua y paisaje se funden a la perfección en el centro de turismo rural Días de Luna, hoy posada real. La antigua escuela de Sena de Luna, construida en 1914 y perdida en el olvido, fue restaurada hace catorce años para convertirla en un lugar de descanso. Con muros de mampostería y sillares de piedra, se restauró con una cuidadosa rehabilitación en la se mantuvieron todos los elementos recuperables y se realzaron aquellos de interés que estaban ocultos.
Uno de sus atractivos es el lugar en el que está enclavada, en plena montaña occidental leonesa, en el pueblo de Sena de luna, perteneciente a una comarca Reserva de la Biosfera y dentro del espacio protegido de los valles de Babia y Luna. Sus 1.150 metros de altitud son suficientes para que la nieve tapice la zona en varias ocasiones durante el invierno, lo que proporciona unas vistas espectaculares.
Dispone de 17 habitaciones, todas ellas diferentes y decoradas con el estilo de la casa. Una de sus habitaciones, en la planta baja, está adaptada para discapacitados. Sus huéspedes pueden disfrutar de un salón con chimenea, biblioteca y juegos. Completa sus instalaciones con sauna y un jardín de un millar de metros cuadrados para pasear, además de zona de aparcamiento propia.
No pasa desapercibida su cocina, con mezcla de platos tradicionales y modernos para satisfacer el gusto de todos sus clientes, sin olvidar que buena parte de sus productos son artesanos, desde la mermelada y la repostería del desayuno hasta los postres, se elaboran con productos frescos y de calidad. En cada rincón de esta casa se respira calidez y confort, algo a lo que también contribuye su personal.
Elegir Días de Luna no será casual porque ofrece un amplio abanico de actividades para aprovechar al máximo el tiempo libre. Así, destacan las exposiciones de pintura y artesanía de la zona o la posibilidad de contemplar las estrellas a través de un telescopio. El contacto directo con empresas de turismo activo hace posible casi cualquier tipo de actividad en todas las estaciones. También se pueden realizar rutas a pie o en coche, sin olvidar el atractivo de conocer los pueblos de la zona, sus gentes y su gastronomía, así como las casas solariegas. Con catorce años de experiencia, Días de Luna apuesta por mantener el atractivo de su oferta y lo hace con precios especiales en plena crisis. Así, los fines de semana tienen un precio de 173 euros, que incluye alojamiento para dos personas las noches de los viernes y sábado y las cenas y desayunos correspondientes a ambos días. Muchos motivos para disfrutar unas horas de la tranquilidad que dispensan los muros de piedra de Días de Luna.