Vinos Valtuille | Valtuille de Abajo

Mencías de cepas privilegiadas

Autodidacta en la bodega y plenamente convencido de sus posibilidades y de las de las viñas que explota, Marcos García Alba deja que el tiempo y el buen trabajo desarrollado durante tantos años de forma y contenido a su pequeño pero muy cabal proyecto vitivinícola personal.

Vinos Valtuille, tiene sus intalaciones en el altozano situado sobre el Castro de la Ventosa.

Publicado por
Rafael Blanco
León

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Ex cooperativista y ex granelista, Marcos García Alba recogió el testigo familiar de la actividad en la viña y en la bodega y asumió a principios de la década la necesidad de dar un paso decisivo en la interpretación del negocio. Sobre lo recibido, Marcos decidió hace diez años hacer una reinterpretación de la actividad, limitada hasta entonces a la viticultura y la entrega a la cooperativa de la uva de sus excelentes viñedos de Valtuille de Abajo y Villadecanes. Se lanzó a la elaboración y parte de aquella vendimia del año 2000, cuando construyó las actuales instalaciones sobre la ladera que mira al Castro de la Ventosa, la embotelló bajo el emparo de la denominación de origen y con el nombre de un paraje de referencia: Pago de Valdoneje, un joven de perfil muy berciano. El resto de la producción, entonces y ahora, lo vende a granel, fundamentalmente para alguna bodega del entorno.

Hoy Pago de Valdoneje es una referencia imprescindible en el vino berciano. Una referencia de calidad, claro. Cree que eso es más fácil conseguirlo desde la labor en una bodega como la suya, en la que nada escapa a su control, empezando por el viñedo y siguiendo por la elaboración, el control de la venta y la distribución, etcétera. Todo, incluso el más pequeño detalle.

Con una parte escogida de la vendimia del 2004 elaboró el primer crianza de la bodega, que lleva la sobredenominación de Viñas Viejas. Bajo esa referencia aparentemente simple e incluso recurrente en el vino berciano, bien sea con esos u otros términos parecidos, se esconde en este caso una sincera y comprometida declaración de principios sobre la base y la elaboración de ese once meses en barrica que ha suscitado elogiosos comentarios de la crítica especializada. Son racimos recogidos de cepas centenarias plantadas dentro del perímetro del Castro de la Ventosa, un paraje privilegiado de la viña berciana, ahora ya expropiado. Son cepas en buena altura, muy aireadas y extraordinariamente sanas. Ahí nace el PV Viñas Viejas, del que este año llegarán al mercado seis mil botellas. El resto del viñedo, hasta completar catorce hectáreas a las que ahora ha sumado alguna más en régimen de arrendamiento, se reparte entre Valtuille de Abajo, en las inmediaciones de la bodega, y Villadecanes. Con la producción elabora las casi sesenta mil botellas que etiqueta anualmente y algo más que vende directamente a alguna bodega.

En esas se mantiene García Alba, que al rendimiento de sus doce hectáreas de viñedo, que trabaja exclusivamente con la ayuda familiar, ha sumado el de un par de hectáreas más en régimen de arrendamiento. Y muchas expectativas sobre la calidad de la última vendimia. Los Pago de Valdoneje joven y PV Viñas Viejas se venden fundamentalmente en la provincia, algo en Asturias y puntos concretos de Galicia, con una ilusionante presencia en Estados Unidos. Ilusionante es también el ensayo sobre un blanco que la bodega viene haciendo desde hace unos años, aprovechando las cepas de doña blanca y palomino que salpican las viñas de mencía y del que apenas salen mil litros, sólo para el consumo en casa y para regalar a los amigos que la visiten. Sin embargo, la idea de Marcos va más bien por el camino del godello y no se quita de la cabeza el empeño de plantar, más pronto que tarde, unas cuantas cepas.

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