Diario de León

Un paraje de fantasía

Las minas de oro romanas.Son fruto de un trabajo de alta ingeniería de los romanos que supuso una gran alteración del medio ambiente. La mayor mina de oro del Imperio Romano se ha convertido hoy en Patrimonio de la Humanidad. Un paisaje asombr

Instantáneas asombrosas que permiten descubrir la que fue una forma de vida en época romana y que ha

Instantáneas asombrosas que permiten descubrir la que fue una forma de vida en época romana y que ha

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A veinte kilómetros de Ponferrada, casi a orillas del lago de Carucedo, se encuentran Las Médulas, el mayor de los yacimientos auríferos explotados por los romanos y que hoy es testimonio elocuente de la cualificada tecnología desarrollada por aquel pueblo ya que su actividad exigía importantes conocimientos topográficos. De ellas obtuvo Roma una buena parte del oro que durante dos siglos ayudó a mantener la pujanza de su Imperio.

De los diversos sistemas que los romanos emplearon en el Bierzo para la explotación de los yacimientos auríferos, el más espectacular fue el utilizado en Las Médulas, el llamado «ruina montium», que consistía en derribar los montes auríferos por medio del agua y posteriormente lavar los desmontes para obtener el oro. El sistema requería grandes cantidades de agua, que era necesario captar en los cursos altos de los ríos para llevarla a los grandes estanques situados en el frente de las explotaciones a través de una extensa red de canales, salvando valles o abriéndolos en la roca. Los siete que llevan agua a Las Médulas suman varios cientos de kilómetros, pues era necesario captarla del río Cabrera, a más de cuarenta kilómetros de distancia, así como de arroyos que bajan de los Montes Aquilanos. Fue la mayor mina a cielo abierto de todo el Imperio Romano, puesto que los desmontes mineros producidos alcanzaron tres kilómetros de extensión máxima y más de cien metros de profundidad.

Una gran red hidráulica que comprendía tres ejes hoy visitables. Por un lado, los canales de abastecimiento. Así, el canal de Pena Escribida, al que se accede por la pista que, desde el Mirador de Orellán, en dirección suroeste, asciende hacia el merendero de Campo de Braña, es un buen ejemplo de uno de estos canales. Los canales de Llamas de Cabrera permiten apreciar lo impresionante de estas infraestructuras.

Uno de los mejores ejemplos de los depósitos de derivación y almacenaje (piscinae o stagna) es el de la Horta, junto al Mirador de Orellán. Su uso actual como aparcamiento enmascara su función antigua.

En cuanto a los canales de explotación (emisaria), en ocasiones estos eran subterráneos, y formaban galerías que horadaban la masa del conglomerado aurífero, sobre todo en el caso particular de las explotaciones por «ruina montium». Un buen ejemplo es la galería que se puede visitar junto al Mirador de Orellán.

La red hidráulica de Las Médulas supuso el primer gran trasvase de aguas entre dos cuencas en la historia de la Península Ibérica, de la del Duero a la del Sil a través de la comarca de la Cabrera.

Las Médulas comprenden una gran extensión, por lo que lo más recomendable es comenzar la visita por el Aula Arqueológica. Un recorrido por estas instalaciones lleva poco tiempo y ayuda a entender la zona y planificar la visita. El Aula Arqueológica (abierta de 10.00 a 13.30 horas y de 16.00 a 20.00 horas en verano) es el centro de información de la Junta de Castilla y León y su montaje didáctico explica la mina de oro de Las Médulas y el cambio que la explotación romana implicó en la zona. Desde aquí se organizan visitas guiadas a este parque natural.

También existen otros dos servicios de orientación turística: el Centro de Recepción de Visitantes, en el pueblo de Las Médulas (abierta de 11.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 20.00 horas), y el Centro de Información de Puente Domingo Flórez (abierto 11.00 a 14.00 horas y de 16.30 a 19.30 horas y está cerrado lunes y martes). En ellos se ofrece información sobre la zona y los diversos itinerarios.

Para reponer fuerzas después de la visita a este parque cultural y natural lo mejor será adentrarse en la amplia y exquisita gastronomía de la zona. Para ello, es imprescindible acudir a los restaurantes que existen en los pueblos que rodean a Las Médulas. Pimientos, pulpo, empanada o botillo, para aquellos que desafíen al verano, son sólo algunas de las apetitosas sugerencias que se completarán con vinos de la zona. Y para los que quieran continuar su visita al Bierzo, la oferta de casas rurales es muy amplia en todos los pueblos de la zona.

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