sidra carral
Santa María del Condado.Tiene las características propias de la manzana autóctona y es muy fina al paladar. Sidras Carral lleva 22 años elaborándola. º¸ por nuria gonzález sidras carralLa Fuente, 13. Santa María del Condado. 630 161626 www.sid

Herminio Carral y su hijo con lasidra embotellada que producenen Santa Maríadel Condado.
E s menos ácida que la asturiana, con un poco de aguja y un poco más de graduación y deja un paladar muy fino. Son algunas de las características especiales de una sidra cien por cien leonesa adherida a Tierra de Sabor y a Alimentos Artesanos de Castilla y León.
Sidras Carral está ubicada en Santa María del Condado y, desde hace 22 años, elabora una bebida que aún sigue el proceso más tradicional, tal y como explica Herminio Carral Castro, que combina su trabajo de funcionario en Junta de Castilla y León por las mañanas con el de empresario por las tardes.
Recuerda cómo en el año 1958 plantó un terreno de una hectárea con árboles frutales. Dedicaca a la recolección para el consumidor los primeros años, el negocio tuvo que evolucionar y en 1988 este ingeniero técnico agrícola fundó esta empresa familiar en la que se elaboran unas 16.000 botellas al año, procedentes de los 45.000 kilos de manzana recolectados. Califica la sidra que sale de sus cubas como «especial y diferente», debido a las cualidades del fruto, al cuidado extremo en la recolección y al proceso de elaboración. Considera un «orgullo» poder competir con la asturiana o la vasca. Elabora cinco referencias diferentes de tres tipos de sidra con distinta graduación: siete, siete grados y medio y 8,6. Además de la venta directa, estos productos se pueden encontrar en las tiendas de delicatesen de la capital leonesa y en El Corte Inglés.
Herminio Carral destaca que en la elaboración de la sidra hay cuatro fases: preparación del mosto (lavado, molienda y prensado), fermentación, cuidados sucesivos (trasiegos o rellenos) y embotellado.
Con las manzanas de variedades autóctonas de León se obtiene una sidra natural seca, con un aroma suave, transparente color y fino paladar, con la especial característica de la aguja natural que posee, lo que hace que no necesite escanciado.
Esta sidra se recomienda servir fresca, entre 8 y 10 grados de temperatura, para obtener su óptimo grado de sabor. Está recomendada para acompañar con entrantes, pescados y mariscos, en postres y puede sustituir al cava.