En recuerdo de las merinas
Cabornera.El entorno de Cabornera es prácticamente el único sitio de Europa donde conviven hayedos y sabinares. La ruta de los Puertos de Verano descubre el trazado que recorrían los rebaños de merinas cuya huella aún está presente. ?? por nuria gonzález

Un rebaño camino de los Puertos de Verano.
a ruta se inicia en Cabornera, muy cerca de Pola de Gordón, concretamente en el puente que cruza el río Casares y se dirige con una ligera ascensión a la hoz del Calero, enclave de singular belleza por el que se transita sobre un empedrado, destinado a conservar el camino en buena condiciones en caso de avenidas torrenciales. El sendero continua ascendiendo hasta llegar al puerto de Fonfrea primero y al Espineo después. Durante la ascensión, la cordillera Cantábrica ofrece paisajes con todo su esplendor. Finalmente se llega al puerto de Santa Cruz, dónde hay una majada y un aprisco para el ganado.
Desde el puerto de Espineo se puede divisar como la sierra, de casi 2.000 metros de altitud, separa las comarcas de Luna y Gordón. La ruta sigue el camino tantas veces recorrido por los rebaños de merinas hasta el puerto de Santa Cruz.
Desde Santa Cruz se siguen varias veredas que permiten acceder a Foz Escura, una hoz entre cuyas paredes aún quedan restos de los antiguos chozos empleados por los pastores para refugiarse.
La ruta prosigue por una senda que ocasionalmente se pierde entre los canchales hasta conducir al caminante al interior de un hayedo de gran belleza y alto valor ecológico.
Poco a poco el camino va descendiendo hasta llegar a la carretera de Aralla, que será necesario dejar atrás, para subir por una estrecha carretera de montaña hasta Paradilla de Gordón. El pueblo conserva aún su arquitectura popular destacando su iglesia de construcción sencilla y sobria. El recorrido continua con una ligera ascensión hacia La Solana para terminar con un descenso pronunciado en Cabornera, uno de los pueblos más recientes de la comarca de Gordón. Dice la leyenda que el antiguo Santa Cruz fue destruido por una tormenta.
Los puertos de Cabornera, por los que discurre la ruta, pertenecieron al Condado de Luna, que obtenía pingües beneficios de su arrendamiento a ganaderos particulares y a monasterios, a veces tan relevantes como el de Guadalupe, principales propietarios de los rebaños.