Diario de León

la fiesta del pastor

El recuerdo de la trashumancia

Los Barrios de Luna.La comarca de Luna, tierra de pastores, siempre ha estado vinculada a la ganadería trashumante. Para rememorar la tradición pastoril y el extenso patrimonio asociado a esta forma de vida, hoy casi extinguida, se celebra cada año la Fiesta del Pastor, en la que no faltan la caldereta, el concurso del mastín leonés, la venta de artesanías y la elección del pastor mayor. ?? por nuria gonzález

Un pastor con un carnero, un trabajo milenario que recibe homenaje en Barrios de Luna.

Un pastor con un carnero, un trabajo milenario que recibe homenaje en Barrios de Luna.

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León

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Hace más de cuatro décadas que la comarca de Luna rinde homenaje a los pastores de la zona que se dedican a cuidar los rebaños de ovejas trashumantes, que suben a la montaña en verano, y, al llegar el tiempo frío, descienden por los caminos de la mesta, hasta Extremadura. Cada vez son menos pero lo que ha sido este oficio reúne cada año a cientos de personas en torno a la Fiesta del Pastor, que se celebró por primera vez en 1969 y que se rememora cada segundo domingo de septiembre.

Esta fiesta tendrá un recuerdo especial para el pastor mayor de los Montes de Luna, que en esta ocasión es Eladio Liñán Guijarro mientras que los rabadanes serán Balbino Balsera, de Villoria de Órbigo, y Enrique Álvarez, de Villargusán. No faltará el concurso y exposición de ganado ovino y caprino de la montaña, al que podrán concurrir todos los ganaderos que lo deseen.

Sin duda que una de las actividades más destacadas de este día es el concurso monográfico de mastín, en el que se pueden ver los mejores ejemplares de esta raza. También está prevista la celebración del concurso morfológico de carea leonés y se celebrará el trofeo Emilio Álvarez al mejor mastín ganadero.

Discursos de autoridades, premios, música y una comida popular marca una jornada que es la excusa perfecta para que retornen a su tierra muchos de los nacidos en los pueblos que hoy inunda el agua del embalse del Luna.

La zona tiene un valor histórico incalculable, además de su importancia en La Mesta, fundada por Alfonso X en 1273, que dio prosperidad y riqueza a toda la comarca, llegando a pasar por ella hasta 300.000 merinas en época de trashumancia. Hoy en día, el encuentro de todos los que participan en la fiesta tiene lugar en los jardines El Colchón, situados a la falda del embalse y bajo responsabilidad de CHD.

El Museo del Pastor. Un recorrido de lo que fue esta forma de vida, hoy casi desaparecida, está en el Museo del Pastor, que se inauguró en 1997 y que se puede visitar este fin de semana. Entre los muros restaurados de la antigua escuela de la localidad encierra toda la tradición pastoril de la comarca. Cuanto guarda este museo tiene que ver con los pastores y su forma de vida. Con su vestimenta o los utensilios ordenadamente guardados en los chozos; con los trabajos de la lana, que recogen desde el hilado hasta las piezas tejidas reflejando el principal aprovechamiento de la ganadería ovina; con los animales más próximos a los pastores en su trashumancia: burros que iban y venían con las altorjas cargadas, caballerías con serones, mastines y careas...

En la vieja escuela amplia y luminosa de Los Barrios de Luna, la nostalgia habita en forma de museo. Un museo que, creado gracias a las donaciones o las cesiones temporales, aumenta poco a poco y quiere conservar esencias de una vida en la que sonaban zumbos, aullaban lobos, olía a monte y los pastores soñaban, mirando las nubes, con el regreso a casa. El horario de visita es de diez a dos de la tarde y de cuatro a ocho de la tarde entre junio y septiembre. Para visitarlo el resto del año hay que concertar visita en el teléfono 987 581492.

Pero no es el único punto de interés para los que se decidan a hacer turismo por esta zona. Así, cabe destacar que sobre un peñasco que antaño daba entrada al valle, (la peña de Almanzor), se asentó el emblemático castillo de los Condes de Luna, cuna del legendario Bernardo del Carpio. Un castillo del que sólo quedan algunos vestigios pero que merece la pena conocer.

Un castillo emblemático. En lo que fueron las mazmorras del castillo de los Señores de Quiñones aún resuenan ecos del conde de Saldaña, aquí prisionero hasta su muerte por causa de amores con la Infanta Jimena. Se desconoce la estructura exacta del castillo, pues sólo han llegado hasta nuestros días algunos restos: cinco tramos de muro, una zona central con cimientos y restos de un sistema de calefacción subterránea (gloria), una pequeña habitación de 2,8 por 2 metros, y tres metros de altura, y un hueco en la roca revestido de calicanto, en cuyas paredes quedaron marcados distintos niveles de agua, por lo que pudo haber sido un aljibe o depósito de agua.

A mediados del siglo XX aún se conocían dos torreones situados al lado de la roca, en la entrada al castillo, en la parte nordeste, a unos sesenta metros del comienzo de la carretera actual que cruza la peña y el muro de contención, hacia la carretera de Mallo.

Yacimientos geológicos. En sus alrededores existen yacimientos geológicos de una gran importancia. De hecho, es uno de los enclaves de mayor interés geológico del continente, que descubre los misterios de los animales que habitaban en la Cordillera Cantábrica cuando ésta estaba cubierta por el mar.

Además, en las proximidades de Los Barrios de Luna se localiza uno de los yacimientos de trilobites más ricos de nuestro país. Los fósiles se encuentran en la parte más antigua de la denominada Formación Oville, constituida por pizarras sedimentarias y areniscas, depositadas en el fondo somero de un antiguo mar habitado, entre otros organismos, por trilobites. Los trilobites son artrópodos que poblaron los mares del planeta durante el Paleozoico, esto es entre los 550 y los 300 millones de años aproximadamente, momento en el que el grupo se extinguió.

Turismo religioso. La visita a Los Barrios de Luna también puede aprovecharse para conocer su iglesia, fechada en el siglo XIV y XVI, y en la que tuvieron capilla los Condes de Luna. Alberga un magnífico Cristo gótico y una virgen del románico tardío. El valioso Crucificado, de 245 centímetros por 182 centímetros en madera de nogal es de la segunda mitad del siglo XIV. Tiene los brazos en V y refleja las anatomías de los crucifijos de bronce románicos. La placa conmemora el trabajo geológico de la universidad de Leiden desde 1950 hasta 1985 en estas montañas.

El bosque de sabinas. Y por supuesto, es un enclave natural de gran relevancia paisajística. De hecho, el sabinar situado en Mirantes de Luna supone el límite septentrional de distribución de la especie en toda Europa, lo que le convierte en uno de los bosques ibéricos más genuinos. Las condiciones climáticas actuales son más favorables para otras especies arbóreas, por lo que las sabinas únicamente han sobrevivido donde las extremas condiciones de falta de suelo limitan su crecimiento. La sabina de Mirantes es la sabina albar. Se reconoce por presentar hojas de tono verde oscuro a modo de escama dispuestas de manera enfrentada, formando pares que se van colocando en ángulo de 90 grados. El acceso al sabinar se puede realizar desde varios lugares a lo largo de la carretera entre las localidades de Mirantes y Miñera de Luna. Desde el pueblo de Mirantes sale un viejo camino por detrás de la iglesia en ruinas, que sube por la ladera y se adentra en el sabinar.

Los Barrios de Luna es la población principal y centro administrativo del municipio. El pueblo se asienta a los pies del muro de contención del embalse y nos proporciona vistas de gran belleza en sus alrededores. Por el muro del pantano se puede acceder a un mirador de vértigo que da la posibilidad de disfrutar de una vista espectacular.

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