7. El Café del Conde

El mismo propietario de La Taberna del Abuelo abrió hace dos años un lugar especial para tomarse un café con tiempo. El Café del Conde ofrece desayunos con bollería casera (tostadas, croissant o napolitana). Dónde hubo una tienda de muebles hoy hay un cómodo salón para disfrutar de un te de fresas con champán, rooibois, un té azul, de canela o de frutas exóticas. Para los amantes del chocolate la mejor opción es el gofres, los crepes o el tradicional chocolate con churros. Marisol Bartolomé es la dependienta que asegura que es un lugar perfecto para disfrutar saboreando el café de la mejor calidad. Abre todos los días y mantienen los precios.