el serranillo
Las aceitunas de León
León.El Serranillo es uno de los pocos comercios leoneses que ha sobrevivido a crisis, guerras y grandes superficies. Pimentón, aceitunas, bacalao y conservas de pescado de calidad son sus afamadas señas de identidad. ?? por nuria gonzález

Juan Hernández Dopico es la tercera generación de El Serranillo. A su lado, su madre, Rosa María Dopico. Las aceitunas son la seña de identidad de este tradicional comercio leonés.
La historia de El Serranillo es la del esfuerzo por mantener el comercio tradicional leonés, la apuesta por la calidad y la constante adaptación a la evolución del sector y a las demandas de los clientes. Unos aspectos que han hecho que El Serranillo sea todo un símbolo dentro y fuera de León, cuando va camino de cumplir el siglo de historia.
Juan Hernández Dopico es el nieto de los que fueron sus fundadores, sus abuelos paternos: Tomás Hernández el Serranillo y su mujer, Simona Hernández. Comenzaron en el pueblo avulense del mismo nombre vendiendo pimentón y aceitunas. En el año 1926 decidieron trasladar su pequeño negocio a León, porque vieron en ella una provincia próspera. De un puesto en el mercado pasaron a abrir la tienda en la plaza del Conde Luna, que aún se mantiene en la actualidad. Hasta aquí trajeron el mejor pimentón, las aceitunas de una calidad nunca vista hasta entonces, las conservas de pescados y los frutos secos.
Con la calidad y la buena atención al cliente como principales valores, rápidamente se integraron en una sociedad leonesa que apreció su trabajo y les permitió asentarse y crecer convirtiendo su negocio en uno de los comercios leoneses de mayor renombre. Después, la segunda generación tomaría las riendas del negocio que se fue renovando a medida que pasaba el tiempo para adaptarse a las exigencias de sus clientes, una de las clave de su filosofía comercial. Tuvo que hacer frente, con éxito, a la llegada a León de las grandes superficies.
Se incorporaba a la gama de productos el mejor bacalao de Faroe que vende todo el año. Además, Rosa María Dopico se atrevió a innovar y a lanzar especialidades de aceitunas artesanas rellenadas de forma manual: bonito del norte, salmón, anchoa de Santoña, boquerón, mejillón, queso manchego, almendra...
Juan Hernández Dopico ensalza el trabajo realizado por sus abuelos y, por supuesto, por su madre, la auténtica mantenedora del negocio hasta que se jubiló y que propició también un cambio en la imagen de este establecimiento, acorde con los nuevos tiempos. «Mi madre siempre decía que para que entren clientes en la tienda el secreto estaba en que tiene que gustar entrar a comprar», recuerda el propietario actual.
Ahora es la tercera generación la que mantiene El Serranillo, que ha sobrevivido a crisis y guerras y que se ha sumado a las nuevas tecnologías. No sólo por su propia web (www.elserranillo.com) sino también porque tiene sus cuentas en Facebook y en Twitter.
Recalca Juan Hernández que la elaboración del pimentón sigue siendo la misma de antaño, lo que le da un sabor diferente a los embutidos y a los adobos. De hecho, el pimentón junto con una amplia variedad de aceitunas rellenas son sus señas de identidad, sin olvidar conservas de sardinillas, de anchoas, de bonito del norte, de agujas, de chicharrillo o verdel.
En El Serranillo también se pueden encontrar otros productos típicos de León como los embutidos, las legumbres. Además de la tienda de la plaza del Conde Luna, El Serranillo está en la avenida de San Mamés, 17 y en San Agustín, 9.