EL APRISCO
El bien yantar de la montaña
Redipuertas.. Excelente cocina tradicional, contundente y bien condimentada, en un lugar privilegiado. Platos de siempre en un enclave que se presta al paseo, antes o después. . ??. . POR marcelino cuevas. el aprisco Redipuertas - León 987 74 31 45

Alejandro y Mercedes, su madre, en el comedor del restauranteEl Aprisco, en Redipuertas.
La montaña leonesa es una auténtica delicia, especialmente en la época veraniega. Y si se busca un lugar hermoso, con una cascada espectacular en el mismo pueblo, se puede viajar a Redipuertas, uno de esos pueblos remotos que están lindando con Asturias y que añade a sus encantos naturales, la presencia de un estupendo restaurante.
El Aprisco funciona desde hace cinco años y es punto de cita para muchos asturianos que cruzan las trochas montañeras que unen a León y Asturias. Naturalmente también para muchos leoneses que aman las largas caminatas por las laderas y los picos de la Montaña Central y que calman sus fatigas y sus hambres en este estupendo restaurante.
Mercedes y Alejandro, madre e hijo decidieron establecerse, hace cinco años, en un lugar lejano pero emblemático, una ubicación que no es precisamente un cruce de carreteras, donde hay que ir ex profeso. Ella había trabajado en varios establecimientos hosteleros de la capital y él era un joven con muchas ganas de trabajar que estaba descubriendo su interés por la cocina. Y la aventura les ha salido bien.
«Aquí —nos dicen— caen unas nevadas impresionantes, pero la carretera nunca se cierra más allá de algunas horas. Por eso nuestros clientes pueden venir en cualquier época del año, aunque naturalmente en verano esto se llena. Nuestra cocina se basa en los platos tradicionales, pero siempre estamos innovando y buscando nuevas creaciones. Claro que por mucho que inventemos la mayoría de la gente que nos visita nos pide las patatas a la importancia, que se han convertido en una de las señas de identidad de la casa».
Y podemos dar fe de lo sabrosas y bien cocinadas que están las patatas a la importancia del Aprisco. Un estupendo primer plato que en nuestro caso fue precedido por una generosa ensalada de puerros, atún y pimientos de Fresno. Por aquello de probar un poco de todo, nos deleitamos después con unas sensacionales alubias blancas con codorniz escabechada, una de las especialidades de Alejandro, de las que hubiéramos repetido si no se anunciara desde la cocina la eminente aparición de un generoso bacalao a la riojana.
Y mención aparte merece su lechazo al horno con patatas panadera. Un lechazo de verdad, tierno, sabroso y en su punto que, según nos explican tienen casi siempre, aunque los clientes manifiestan especial preferencia por el cabrito, que hacen de la misma manera.
Pensando en dar después un paseo por el espectacular valle, nos decimos a atacar los postres. El primero, muy típico de la vieja cocina leonesa, la leche frita, y el segundo emparentado con la vecina montaña de Santander, la quesada. La leche frita se lleva un notable en nuestras notas, y la quesada un sobresaliente.
Otras recomendaciones de la casa son las croquetas de cecina con crema y entre sus platos de cuchara destaca la fabada. «El cocido de León —nos dicen— lo hay en muchos restaurantes de los alrededores y por no repetirnos, nosotros nos hemos especializado en la fabada».
El menú de El Aprisco ofrece tres primeros, tres segundos y tres postres a elegir, por 16 euros, pan vino y café incluidos. Comer a la carta está entre los 20 y 25.
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Cocina Muy bien
Servicio Bien
Decoración Normal
Bodega Bien
Puntuación (de 1 a 10) 8