galletas de hierro
De regalo a modo de vida
Sahagún. Las galletas de hierro son típicas de Sahagún. Miguel Antón las hace de vainilla o de chocolate negro con coco. Son totalmente naturales y fruto de una tradición milenaria. También se pueden comprar por Internet. z? por nuria gonzález

Miguel Ángel Antón elabora las galletas de hierro cada día, una a una, en su obrador de Sahagún.
Deliciosas. Antes se hacían para regalarlas y para ofrecerlas en las visitas pero nunca para venderlas. Miguel Antón Reyero ha adaptado este dulce típico de Sahagún a las necesidades actuales. Tanto, que se pueden comprar por Internet.
Era soldador y se quedó en el paro. Aprendió la receta de su madre, que lleva haciéndolas toda la vida, y decidió emprender con esa fórmula una nueva vida.
Su negocio, La Nueva Fábrica de las galletas de hierro —denominadas así por el utensilio utilizado para su elaboración— está ubicada en Sahagún (calle Los Robles nº 30, teléfono 650 94 27 90 y 987 78 04 16) y lleva año y medio introduciendo en el mercado nacional este producto.
Sus primeras galletas las vendió el 11 de marzo del año pasado. Ahora, elabora 3.000 galletas cada día, que suponen unas 50 cajas. Recuerda los inicios llenos de dificultades pero agradece a todos los que confiaron en él. Ahora, sus galletas llegan a todos los rincones del país.
Este dulce se puede comprar en las tiendas de productos gourmet de la capital leonesa y también en Burgos. Además, y gracias al comercio on line, recibe pedidos de cualquier punto de España. «Me conocen en las ferias y, después, muchos repiten y la única forma de comprarlas es a través de Internet así que es una vía de ventas muy importante (www.galletasdehierro.es)».
Su receta y sus ingredientes son tan antiguos como la tradición que, en este caso, no está ni mucho menos reñida con la modernidad. «Por supuesto, la experiencia nos ha enseñado a apreciar y valorar la necesidad de innovación», explica este soldador reconvertido a artesano.
Cuenta la historia de las galletas de hierro. Nace en el Monasterio de San Benito, a la sombra del cual nació la villa de Sahagún y dirigió sus destinos durante la Edad Media. En un clima de revolución y frente a la disposiciones de los fueros que prohibían fabricar pan o cualquier otro producto de repostería fuera de los molinos y horno del monasterio, el pueblo hizo gala de su ingenio y fabricó unos moldes de hierro con los que se comenzaron a fabricar estas galletas. Utensilios que aún conserva Miguel Antón y que confieren un sabor peculiar a estos dulces, elaborados uno a uno.
Las hay de dos tipos, las tradicionales de vainilla y las bañadas en chocolate negro belga y coco. Sólo tienen ingredientes naturales y ningún conservante.
Las galletas de hierro ya se han convertido en un habitual de las ferias de alimentación que se celebran en los diferentes puntos del país y ese, destaca este artesano, ha sido su principal canal de venta. «La verdad es que quien las prueba repite», afirma este emprendedor que vio en una receta de su madre la posibilidad de un negocio. Dado que Sahagún se encuentra situado en pleno Camino de Santiago, también dispone de un envase especial para peregrinos.