La arquitectura minera: instantes para contemplar una forma de vida

Fabero también ha aprovechado su arquitectura minera para mostrarla a sus visitantes. La oleada de inmigrantes que en la década de los años 50 del siglo pasado llegó a Fabero para trabajar en las minas ha dejado hoy un legado interesante para cualquier observador del pasado histórico. Es el caso de las viviendas, dónde se notaba diferencia dependiendo de quien viviera en ellas. Del hospitalillo solo queda un edificio. Los talleres, que se han adaptado para uso de los mineros prejubilados. Lo que hoy alberga talleres de empleo o actividades sociales eran las antiguas oficinas. Uno de los edificios más significativos para sus habitantes es el economato, dónde hacían largas colas para obtener los alimentos. La escombrera es otra de las huellas imborrables de la minería. Destaca también el poblado de Diego Pérez, construido en 1955.