Los símbolos de las cuencas del carbón

La industria extractiva ha dejado para el recuerdo instalaciones que aún se mantienen en pie aunque algunas de ellas están en estado de abandono. Estructuras metálicas que son un símbolo para las cuencas. Así, vale la pena un recorrido por la cuenca de Ciñera y Matallana, por la central eléctrica (1923), el edifico del grupo Santa Lucía (1930) o los castilletes de los pozos Ibarra (1930), Amézola (1951), Balanza (1954) y Emilio del Valle (1992). Éste último con 32 metros de altura y 694 de profundidad. En Sabero aún queda el recuerdo de la actividad minera que comenzó en el año 1841 en los pozos Herrera I y Herrera II, que comenzó a explotar la Sociedad Hulleras de Sabero y Anexas en 1945. Tiene 513 metros de profundidad y hasta 19 kilómetros excavados. Fue una de las explotaciones más modernas que se vio abocada al cierre en el año 1991. También destaca el complejo de Vegamediana con lavaderos, talleres y restos de hornos de cok. En las cuencas de Valderrueda, Puente Almuhey y Prado de la Guzpeña se conservan chimeneas de las antiguas fábricas de aglomerados. Finalmente, en Villablino hay que acercarse hasta los castilletes de los grupos María y Calderón, así como a los lavaderos e instalaciones de las explotaciones conocidas como Paulina y Carrasconte.