Mesón la rueda

El Cantábrico en el Crucero

El Crucero.. El Mesón La Rueda lleva un cuarto de siglo ofreciendo lo mejor del mar y una suculenta carne a la brasa. Mariscos, pescados y buena sidra. Todo mar adentro. En el barrio ferroviario. . z?. . POR marcelino cuevas.

Yolanda, Manolo y su hijo Miguel en el Mesón La Rueda, del barrio del Crucero.

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León

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Son todo amabilidad y unos grandes profesionales de la hostelería. Mª Yolanda, Manolo y en los últimos tiempos su hijo Miguel mantienen vivo el fuego de la mejor cocina con una oferta diferente de mucha calidad y, además, asequible.

No es fácil conseguir mantenerse en los tiempos que corren, pero Manolo y su familia han logrado hacerse con una clientela muy fiel que les sigue casi desde que abrieron su establecimiento. Lo han logrado gracias a las buenas compras que hace cada día, al marisco y al pescado que consigue en los puertos del Cantábrico y a una gran selección de carne.

Su comedor, amplio y cómodo, no tiene ningún lujo en su decoración, y tampoco lo que necesita, pues sus clientes solamente tienen ojos para los estupendos y contundentes platos que les ofrecen.

Hagamos una selección entre los manjares de su extensa carta. Como entrantes les recomendamos el caldo gallego, que hacen con toda la contundencia de la mejor cocina galaica. La crema de langostinos, siempre delicada. Los chipirones a la plancha, que aquí tienen un adobo muy especial y las mollejas de cordero lechal a la plancha.

De los pescados, que ofrecen a unos precios sensacionales —el más caro, el rodaballo, a 16 euros—nos gustan especialmente su rape frito y la merluza a la cazuela, aunque también merecen mención el congrio al ajo arriero, la lubina a la espalda, el bacalao al ajo arriero y unos sensacionales langostinos a la plancha.

Los mariscos los traen normalmente para el fin de semana y su carta cambia con las diferentes temporadas de capturas. Pero todos los fines de semana pueden encontrar en La Rueda una gran selección.

Su estrella en carnes es el chuletón de ternera, siempre tierno y siempre espectacular. Pero también hacen maravillosamente las chuletillas de cordero, el entrecot a la parrilla y el solomillo al roquefort o a la pimienta. Como plato original presentan un extraordinario conejo a la brasa con ali-oli, un plato que se prodiga poco en las cartas de nuestros restaurantes. También ofrecen la paletilla y la pierna de lechazo, preparados al horno.

En los postres hay que dejar constancia de las excelencias de su flan casero y de su cuajada, también elaborada con todo el esmero del mundo por Yolanda. Su tarta de queso es muy recomendable.

Como los restaurantes clásicos, en La Rueda hacen figurar en la carta sus grandes especialidades, los platos de los que se sienten verdaderamente orgullosos. Por ejemplo, su paella valenciana, el entrecot a la pimienta, la lubina a la sal —que cocinan solamente para más de dos personas— el pulpo a la gallega, las Sardinas con pimientos de Padrón, el cochinillo al estilo de Segovia —que solamente sirven por encargo— y el pollo de corral.

«Son unos pollos —nos dice Manolo— que necesitan pocas salsas, tienen una carne consistente y sabrosa que entusiasma a quienes los prueban».

Su menú del día, inmejorable relación calidad-precio, cuesta 10 euros.

En su bodega hay una selección muy bien pensada de bierzos, riojas y riberas, además de varios vinos de León y algunos blancos gallegos, que son indispensables para degustar con el marisco. Y cuatro grandes ofertas de champán y cava, destacando el famoso Moet Chandon.

En la Rueda se demuestra que en un restaurante de barrio también puede hacerse buena cocina y ofrecerse exquisitos mariscos y pescados, de los que en León no hay en estos momentos, quizá por la crisis, una oferta demasiado amplia.

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Cocina Notable

Servicio Notable

Decoración Bien

Bodega Notable

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