Restaurante Rigoletto

Fusión de Italia y León

Don Gutierre.. Rigoletto ofrece lo más brillante de la gastronomía de aquí con lo más sabroso de la coquinaria trasalpina. Una mezcla sabrosa e ingeniosa de lo mejor de dos grandes cocinas. . z?. . POR marcelino cuevas.

Personal del restaurante Rigoletto.

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León

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La Plaza de don Gutierre es uno de los enclaves privilegiados del Barrio Húmedo, ese laberinto de calles superpoblado de establecimientos hosteleros que es cita imprescindible para todos aquellos que visitan la ciudad. Y recurso magnífico para los leoneses que quieren comer y beber bien en un ambiente especialmente agradable.

Y en esta antigua plaza se ubica un original restaurante que desde hace algunos años intenta combinar los contundentes platos cazurros con las delicias que nos llegan desde la cocina italiana.

El equipo que está su frente es profesional y dinámico. Está formado por Juan, el cocinero, y Juan y Marcos, que se encargan de atender con diligencia el comedor. Su carta es una de las más extensas de la capital. No en vano tienen platos de las dos cocinas que trabajan.

Nos comentaban unos turistas andaluces que comían en su terraza que «en este restaurante basta con disfrutar de los entrantes, sin sumergirse en más profundidades. Una ensalada de pera y una degustación de algunos entrantes nos ha bastado para disfrutar de un gran almuerzo».

De los entrantes hablamos. Son muy recomendables sus chopitos con gambas al ajillo. El panaché de verduras, que consta de espárragos trigueros, pimiento rojo, berenjena, calabacín, cebolla y tomate a la parrilla, un gran plato vegetariano. Los rissotos de setas o marisco. Las gambas con bacon acompañadas de salsa de queso al pimentón y las setas a la plancha. Sin que falten, como es lógico, los buenos embutidos de la tierra y la tradicional morcilla de cebolla.

En su capítulo de ensaladas tienen especial relevancia la templada de pera y caramelo y la gloria, con ventresca, tomate, lechuga de roble y espárragos.

En las carnes queda bien patente su vertiente italiana. Bistec de ternera funghi acompañado de salsa de setas. El Diábola, con salsa picante. Y el cuatro quesos. También son originales y sabrosos el Sodoma y Gomorra, sorpresas de lomo y reducción de Godello y el Mama Mía de ternera, el más caro de la sección, 12,80 euros.

En pescados dos especialidades, el bacalao Rigoletto con verduritas y crema de ajo arriero y la merluza, también acompañada de verduras tiernas.

En la carta de pastas las tienen todas, más de una veintena de especialidades, con posibilidades para todos los gustos. Destacaremos sus spaghetti frutti di mare con gambas, mejillones y guindilla seca y verde y los tortellini gratinados, con salsa boloñesa y queso parmesano… y así hasta casi dos docenas de especialidades. Mención aparte merece su oferta de fusión: envoltini de cecina, con setas, gambas.

Lo mismo sucede con las pizzas, hay veinte diferentes, todas las clásicas y otras menos conocidas porque las han inventado en el Rigoletto, como la Montañesa, con tomate, mozzarella, orégano y pimiento del Bierzo. O la Bocatto di Cardinale, que lleva tomate, mozzarella, orégano, salmón, gambas, anchoas y huevas de caviar.

En los postres no podía faltar el tiramisú, al que acompañan, entre otros, el Suspiro dulce de leche, o el fundente de chocolate couland.

La carta de vinos es de lo más escueto, dos prietos picudos claretes y un lambrusco italiano.

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Cocina Bien

Servicio Bien

Decoración Bien

Bodega Escasa

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Puntuación (de 1 a 10) 7,5