artesanía en vidrio
Maestros en el siglo XXI
León. Aunque la gente asocia el vidrio a algo antiguo, los profesionales de Grisallas experimentan con él a diario en su taller, confeccionando piezas modernas y originales que venden en su tienda de la calle Villabenavente. z? POR pablo rioja

Los profesionales de Grisallas siguen el modo tradicional a la hora de confeccionar las vidrieras. Primero el diseño del cartón, cortan y pintan las piezas, luego emploman, enmasillan, limpian y las montan.
Forman parte del ADN leonés desde hace siglos. Sus colores, formas y temáticas tornaron Pulchra a toda una catedral, logrando que la obra se volviese joya del joyero. Muchos fueron los maestros vidrieros que alcanzaron honor antaño al abrigo de templos y edificios públicos, pero la luz terminó por apagarse poco a poco.
Claro está que siempre hay quienes renacen cual Ave Fénix o los que se inventan a sí mismos, como es el caso de Grisallas, una pequeña empresa de la capital que desde 2001 se dedica a la artesanía en vidrio. «Mi hermana Victoria fue la ‘culpable’ de los comienzos», recuerda entre risas Mario Rodríguez, propietario del negocio junto a su hermano José y Silvia Sierra, «que ya es como de la familia».
En los años 90 «puse en marcha el Vaticano Bar en el Húmedo y un tiempo después pasé a trabajar en una asesoría. Todo cambió cuando vi los trabajos que mi hermana realizaba en el módulo de Pintura sobre Vidrio. Me quedé tan impresionado que al momento supe cuál era mi vocación en la vida», remarca Mario.
Al poco de abandonar la asesoría, este emprendedor —con todo por ganar aún— se trasladó a un piso de la calle Ancha donde dio sus primeros coletazos dentro de un mundo hasta entonces desconocido para él y su hermano.
«Hicimos el módulo y comenzamos con los primeros encargos, obras pequeñas que nos pedían familiares y amigos». Pero el boca a boca y la calidad de las creaciones desembocó en la calle Reino de León, taller en el cual dan forma a sus sueños y a los de muchos clientes. «Como suele ocurrir en numerosas ocasiones, los comienzos no fueron fáciles y menos aún en un negocio tan diferente como el nuestro, pero creímos en él y aquí estamos». Años después abrieron su tienda de venta al público en la calle Villabenavente.
Pese a lo que pueda parecer, las vidrieras no son sólo cosa de iglesias o construcciones antiguas. «Hemos llevado a cabo numerosos trabajos en templos religiosos como el Monasterio de San Miguel de las Dueñas, pero somos especialistas en confeccionar piezas modernas, originales e innovadoras», puntualiza. En su escaparate descansan, por ejemplo, una pieza de vidrio con casquillos de bala incrustados, un tablero de ajedrez, trofeos o placas conmemorativas. «Lo curioso es que seguimos el mismo proceso de fabricación de las vidrieras que antaño. Primero el diseño del cartón, luego se cortan y pintan las piezas, después de emploman, enmasillan, limpian y por últimos las montamos», explica.
En su cartera de clientes se encuentran Correos, el Ildefe, el Ademar o la Universidad de León, entre muchos otros. «Hasta la fecha habremos hecho más de 300 vitrales de todos los estilos y tamaños». Entre los tres profesionales de Grisallas diseñan, fabrican, montan las vidrieras y ofrecen asesoramiento. «Yo suelo estar más en la tienda y mi hermano y Silvia en el taller», finaliza.