Marcelino Cuevas
Sevilla en el patio
Beatriz y Mari Fernández se están haciendo unos coloridos trajes de faralaes y ensayan los pasos más clásicos de las alegres sevillanas. Ellas son las encargadas a llenar de fiesta, de ambiente de feria andaluza, el Rincón de Armunia, ese escondido patio que durante todo el verano, plagado de flores, es cita ineludible para los amantes de la merienda-cena tradicional de estas tierras..

Buen embutido, queso, la rueda amarilla y apetecible de la gran tortilla de patata… y unos deliciosos postres caseros. Es la receta del Rincón de Armunia (calle Millán Astray s/n, 987201401). Pero el próximo fin de semana el patio y los alrededores del establecimiento se llenarán de música andaluza y farolillos para celebrar, como en la mismísima Sevilla, la Feria de Abril que, como saben, este año ha venido un poco tarde por aquello de que la luna llena debe presidir ineludiblemente la Semana Santa.
Será, como en ocasiones anteriores, una fiesta para recordar. Comenzará con el encendido de los farolillos festivos la noche del viernes día 9, a las diez. Ya en ese momento se podrá disfrutar de los vinos finos, de la manzanilla o los rebujitos, acompañados de pescado frito, buen jamón, puntillitas de chipirones… y, cómo no, de las extraordinarias tortillas de la casa.
Pero lo gordo será el sábado día 10 desde las primeras horas del día. Contundentes desayunos que darán paso a una jornada de auténtica Feria de Abril. Como en una auténtica caseta sevillana. Fiesta hasta que el cuerpo aguante.
Y este será el mejor prólogo para comenzar el verano, que es el tiempo en el que el gran patio-jardín se convierte en un delicioso vergel que alegra las noches de los leoneses.
Para comenzar una ensalada que puede ser sencilla o mixta, con sus espárragos, su bonito, su escabeche y sus huevos cocidos. Luego el embutido, con el jamón serrano, la caña de lomo, la cecina, el chorizo más o menos picante y el estupendo queso. Después la imprescindible tortilla de patata, una de las glorias de la gastronomía española. Y como postres, flan, natillas, crema de limón, y algunos helado. Un menú que hay que regar, inevitablemente con un Prieto Picudo o un Bierzo.
El Rincón de Armunia está situado en un rinconcillo de la calle dedicada a Millán Astray, pero no es fácil de encontrar. Lo mejor es llegar a la iglesia y preguntar por este singular jardín gastronómico. Llamen antes de ir si aún no son fechas plenamente veraniegas, pues con el mal tiempo es imposible abrir la hermosa terraza.