pablo rioja barrocal
viticultura heroica
El suroccidente asturiano preserva como pocos la tradición milenaria del cultivo de la vid. A través de la Ruta del Vino de Cangas cualquiera puede recorrer bodegas, catar sus diferentes caldos, visitar los museos especializados de Santiso y Pesoz o quizá seguir el Camino del Vino que transcurre paralelo al río Naviego..

Una de las bodegas que forman parte de la Ruta del Vino de Cangas, cuya visita permite conocer sus instalaciones y realizar catas de todos sus caldos
Además de cuna de la sidra, Asturias es tierra de buen vino. Al margen de la cultura sidrera imperante, en un rincón muy concreto de la región, se ha preservado la tradición milenaria del cultivo de la vid. Se trata del suroccidente asturiano, una pequeña mancha que forman los concejos de Pesoz, Illano, Ibias, Tineo, Degaña y, especialmente, Cangas del Narcea. Todo un mundo de montañas tapizadas de bosques al que se puede acceder cómodamente desde Villablino a través del puerto de Leitariegos o bien del de Cerredo.
Hablamos de vinos con una extraordinaria personalidad, aportada por el empleo de variedades como la Carrasquín, la Alvarín, Mencía o la Albillo, siempre ligados a un cultivo minifundista en terrazas que se asientan sobre empinadas laderas lo que impide su mecanización y que, precisamente por las condiciones de trabajo, han dado lugar a la denominada viticultura heroica.
Gracias a la iniciativa del Plan de Turismo Gastronómico de Asturias es posible conocerlos merced a la conocida como Ruta del Vino de Cangas. Un recorrido por tres históricas bodegas; la de Monasterio de Corias y la de Antón Chicote en Cangas del Narcea, y la de Chacón Buelta en Degaña. En sus instalaciones se pueden visitar las viñas que forman parte de esa «viticultura heroica», conocer el por qué de esa denominación, recorrer sus instalaciones y, lo más importante, catar sus diferentes caldos.
Pero la cultura enológica es mucho más que las bodegas, por eso se ofrece al visitante la posibilidad de descubrir toda la tradición e historia visitando el Museo del vino de Santiso o bien el Etnológico de Pesoz y, cómo no, seguir el precioso paseo denominado ‘Camino del vino’ que va paralelo al Río Naviego para transportar al visitante desde el espacio urbano de Cangas al paisaje de viñas de su entorno.