De viaje a
estébanez de la calzada
Santiago supo dejar su huella en una ruta que pasa a escasos metros de la localidad atrayendo hasta sus bares a cientos de peregrinos para deleitarse con sus manjares La asociación juvenil Acar mantiene vivas las tradiciones y la cultura en el pueblo durante todo el año, en especial en la época navideña donde suelen representar un belén viviente

jesús f. salvadores
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Ascensión es uno de los principales monumentos que pueden verse en esta localidad leonesa perteneciente al municipio de Villarejo de Órbigo.
A l principio de esta aventura por tierras del Órbigo pensé, tonto de mí, que visto uno vistos todos, pero nada más lejos de la realidad. Mi particular viaje a través del municipio de Villarejo me ha mostrado el amor a la cultura popular y a las tradiciones de antaño que conservan en Veguellina, lo mucho que brilla aún hoy el pasado de Villoria merced a esa vía que simulaba un Camino de Santiago a la inversa o quizá el saber hacer de los vecinos de Villarejo pueblo que, puntuales a su cita, hacen del Corpus Christi todo un espectáculo artesano, un manto de alfombras de serrín pensadas para nacer y morir con la misma prontitud, regalando arte por los cuatro costados a propios y extraños.
Pues bien, concluyo esta ruta en Estébanez de la Calzada que, aunque pierde el apellido Órbigo, guarda las mismas raíces agrícolas, los monumentos y sobre todo el sello inconfundible que sólo el Camino sabe dejar. Y es que Santiago sabía bien dónde dejar su huella. La vía jacobea no cruza el pueblo en sí, se aleja unos 400 metros, pero no así los peregrinos, que se acercan a reponer fuerzas por los bares de la zona o quizá, los más devotos, a echar un rezo en la iglesia parroquial, Nuestra Señora de la Ascensión. Un llamativo templo que comenzó a ponerse en pie en el siglo XVIII pero que no alcanzó su máximo esplendor hasta el XIX.
Tierra de paso y de sudor en la tierra, rinde homenaje a inmigrantes y labradores con sendas estatuas colocadas en sus fronteras. Estébanez se asienta cerca del canal de Villares y del arroyo del valle del Grillo. A diferencia de sus ‘hermanos’, aquí sólo se celebra una fiesta al año; la del Corpus. No destaca por proponer una gran puesta en escena, más bien se vive con recogimiento y respeto. La procesión va por fuera sí, pero sobre todo por dentro.
Uno de los grandes motores culturales de la localidad leonesa es su asociación juvenil —Acar— que entre otras obras de arte da vida cada Navidad a un belén viviente digno de ser contemplado. Navidad que se vive en familia, donde muchos regresan por unos días a casa a rememorar sus raíces, a contemplar el lugar que les vio nacer o simplemente a descansar del mundanal ruido. Nada como el Órbigo para desconectar.
Los jóvenes cuentan, aportan, dan vida a toda la localidad, se multiplican durante la etapa estival y aunque ven reducido su número sustancialmente el resto del año, su espíritu permanece. Pero igual de cierto es que sus mayores se encargan de poner la sabiduría, la templanza y el amor a las tradiciones.
Como en el resto de pueblos que conforman este municipio de Villarejo de Órbigo, la gastronomía de Estébanez de la Calzada es digna de ser mencionada.
Manjares que giran en torno a las productos de la tierra y a la trucha. Los bares que se extienden a lo largo y ancho de sus calles dan buena fe de ello.