VILLAQUILAMBRE
Armonía rural y urbana
Cargado de tradiciones y costumbres, este municipio ha sabido como pocos alejarse del mundanal ruido, abriendo una puerta a la naturaleza y el ocio. Siempre con algo nuevo que ofrecer y a. sólo unos minutos del centro de León..

T an lejos y tan cerca de la capital leonesa, el municipio de Villaquilambre ha sabido labrarse una identidad propia al mismo tiempo que se integraba en perfecta armonía dentro del alfoz. Integrado por las localidades de Navatejera, Villaobispo de las Regueras, Villarrodrigo de las Regueras, Villamoros de las Regueras, Villasinta de Torío, Robledo de Torío, Villanueva del Árbol, Canaleja, Castrilllino y el propio Villaquilambre, su población roza los 20.000 habitantes.
Un municipio que combina como pocos el alma rural y urbano, donde se puede descansar del mundanal ruido, toparse de pronto con la naturaleza más autóctona, perderse en sus bosques de robles, dejarse atrapar por las aguas del Torío o quizá darse un paseo por sus laderas, repletas de chopos, sauces y pinares.
Y todo, a escasos kilómetros de León. Una de las localidades más importantes es la de Navatejera, cuya festividad San Antonio —17 de enero— y el patrón, San Miguel Arcángel, el 8 de mayo, protegen a sus vecinos. Uno de sus grandes atractivos turísticos —todavía desconocido por cientos de leoneses— es su villa romana.
Situada en plena carretera León-Cármenes, responde al tipo conocido de villa suburbana datable en los siglos IV-V d.C. con dos zonas diferenciadas, la parte urbana o residencial, tapizada de mosaicos en parte y con zonas calefactadas de hipocausto, y la parte rústica o de explotación agropecuaria, aparte de una sección de dudosa utilización cultual y planta cruciforme que se ha asociado al mundo paleocristiano. Fue descubierta a finales del siglo XIX y a su interés y cercanía al núcleo urbano leonés une la peculiaridad de que fue cubierta ya en su momento en una de las primeras protecciones de este tipo de yacimientos que se constatan. El afortunado tratamiento del yacimiento, y sobre todo la calidad de sus mosaicos, llevaron en 1992 a la incorporación de este monumento al Museo de León.
Otro reclamo de esta localidad es su importante complejo deportivo, un histórico sobre todo para los amantes del frontón. Y es que sus dos canchas —una de ellas acondicionada hace pocos años— da cobijo cada día a decenas de amantes de este deporte. Canchas a las que se une su completo y vanguardista polideportivo, que incluye piscina, gimnasio, cafetería o un amplio espacio verde para tomar el sol en verano, entre otras muchas cosas. No faltan las actividades diarias en sus pistas a las que tienen acceso no sólo los empadronados en el municipio sino cualquiera que lo deseé.
Otro de los puntos carácterísticos de Villaquilambre y su entorno viene marcado por la presencia del ferrocaril, un cercanías que sirve al transporte diario de trabajadores y estudiantes rumbo a la capital leonesa, aunque también destaca su uso turístico para visitar bellos pueblos de la ribera del Torío y el Curueño y sobre todo por el famoso y lujoso Transcantábrico que viaja por dicha línea rumbo a Santiago de Compostela.
Sus calles, sus paisanos, algunas tradiciones ancestrales esperan a ser descubiertas por aquellos viajeros más curiosos. Nada es lo que parece.