Diario de León

PÉTALOS

el bierzo en una botella

«Tiene todo lo bueno del mejor vino joven del Bierzo y un punto de madera que con dos años en botella lo hace increíble». Más allá de la definición de su autor, ‘Pétalos del Bierzo’ es un tinto muy varietal e ideado para el disfrute inmediato. Un mencía asumible, entendible y, además, muy asequible.

Publicado por
RAFAEL BLANCO
León

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Es el vino global del Bierzo, probablemente el más respresentativo porque ensambla uvas de muchas viñas, de localizaciones, suelos y altitudes diversas e incluso una amplia gama de variedades con predominio de la Mencía (95%), presencia de las blancas (3%) y un pequeño aporte (2%) de Garnacha y otras locales. Vamos, lo que hay en cualquier vieja vieja del Bierzo. «La idea es hacer un vino genérico comarcal que refleje todos los paisajes que contiene», defiende Ricardo Pérez Palacios, coautor, junto con su tío Álvaro Palacios, de este y los otros grandes vinos de Descendientes de J. Palacios.

«Aunque estamos más centrados en el oeste del Burbia y el 30% de la uva del Pétalos es de nuestros viñedos de Corullón, con mayor aporte de mineralidad, recibimos uva de familias viticultoras, con las que tenemos una relación comercial histórica, de Villafranca, Valtuille de Abajo, Villadecanes, Parandones, Otero... de suelos más arcillosos», explica Pérez Palacios. La fermentación se produce en grandes tinas de madera, en las que, una vez cerradas, permanece dos meses antes de pasar el vino a barricas de roble francés, con un 10% nueva, 30% de un vino, 30% de dos usos y otro 30% de tres añajamientos.

El resultado es, define Ricardo, «un vino comercial, muy asequible en todos los sentidos, fácil de entender y que encaja muy bien en situaciones muy distintas y para muchos bolsillos. Podríamos decir que es el hermano pequeño de los demás vinos de la bodega en el sentido de que está ideado y elaborado para el disfrute más inmediato y, aunque con dos años en botella es increíble, porque la madera no tiene peso, en realidad cualquier mencía se pude beber casi desde el momento en que sale de la barrica».

Frente a un 2012 ya agotado pero que permanecerá mucho tiempo en la memoria —es el mejor de la serie histórica, junto con el 2001—, el Pétalos del Bierzo 2013 es, en la idea de su autor, «un vino más ligero y más complejo dentro de un nuevo ciclo de vinos muy

atlánticos (lo fueron también los elaborados desde el año 1999 hasta 2002) sin duda más frescos, más amables, más fáciles de beber y de muy marcado carácter berciano».

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