Diario de León

De viaje a

La Bañeza

Los carnavales de La Bañeza se remontan a la Edad Media y desde entonces no han faltado a su cita, incluso saltándose las prohibiciones que impuso el régimen franquista en España Declarado de Interés Turístico Nacional, el Carnaval bañezano echa a andar hoy al abrigo de noches brujas, desfiles destinados a desempolvar los viejos disfraces y un miércoles donde a pesar del entierro de la sardina nada habrá muerto aún. Porque aquí la fiesta continúa hasta el sábado de piraña.

La bellísimas casas modernistas de La Bañeza, el puente de hierro sobre el Tuerto, la plaza del Ayuntamiento, su famoso Carnaval presente ya en la ciudad, la torre de la iglesia y, en la foto pequeña, la plaza con sus soportales, lugar de relax para viaje

La bellísimas casas modernistas de La Bañeza, el puente de hierro sobre el Tuerto, la plaza del Ayuntamiento, su famoso Carnaval presente ya en la ciudad, la torre de la iglesia y, en la foto pequeña, la plaza con sus soportales, lugar de relax para viaje

Publicado por
pablo rioja barrocal
León

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Más que una fiesta, el Carnaval bañezano se ha convertido en una religión cuyos fieles se multiplican cada año atraídos por noches brujas, desfiles, correbares y sobre todo un ambiente mágico que traspasa fronteras. Desde hoy y hasta el miércoles —con un pase especial el sábado 21 de febrero— la ciudad se disfraza para mostrar su carácter alegre y abierto, un modo diferente de afrontar este plebiscito carnal antes de que la Cuaresma llene de luto calles y plazas.

Declarado de Interés Turístico Nacional y galardonados con el Blasón de Plata de Turismo de Castilla y León, los carnavales bañezanos se remontan a la Edad Media y desde entonces —prohibiciones franquistas incluidas— no han faltado ni una sola vez a su cita. Y aunque el primer gran evento se reserva para mañana, este viernes 13, conocido como tranquilo, incorpora homenajes, concursos karaoke o la procesión víabirras.

Pero tanto propios como extraños no entran verdaderamente en harina hasta el pregón inaugural, que este año corre a cargo de la periodista leonesa Beatriz Jarrín. La gran cena de exaltación del Carnaval y una noche que echa chispas dejarán claro mañana que su buena fama es merecida por algo. Aquí los trajes se heredan, se elaboran o se toman prestados en busca de la originalidad, cada vecino participa y cualquier turista es recibido como se merece. Es simplemente uno más. La gran cabalgata dominguera está pensada para desempolvar los disfraces del año anterior mientras que el lunes se destina única y exclusivamente a los niños, al menos hasta que la luz del sol acompañe.

Todo se paraliza, el tiempo ruega más tiempo y por eso al gran desfile del martes y el triste entierro de la sardina del miércoles, se suma una jornada extra más, el conocido como sábado de piraña, donde los disfraces aún tienen mucho que decir. Acostumbrados a organizar ferias y muestras, como la alubiada, el encuentro de pendones o el propio mercado semanal, todas ellas respaldadas por el público, los vecinos de La Bañeza se vuelcan como pocos con su Carnaval, nadie sabe a ciencia cierta el porqué, pero su forma de vivirlo lo convierte en un acontecimiento digno de contemplarse.

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