Campo Redondo
El Godello esencial y virtuoso
Es una referencia imprescindible cuando se habla de los godellos bercianos. Lo es por calidad, porque tradicionalmente, y también de manera inevitable, está entre los mejores de cada temporada. Pero además lo es por volumen de producción en una bodega en la que reinan los blancos.
Más de una quinta parte de los 550.000 kilos de uva que en la última vendimia cayeron a las tolvas de Bernardo Álvarez, la bodega de referencia en Villadecanes y una de las primeras por volumen en el Bierzo, fueron de Godello. Es más, la producción de blanco —90.000 botellas del monovarietal y 250.000 del que mezcla Doña Blanca (60%), Godello (20%) y Palomino (20%)— supera holgadamente a la de tinto y mantiene un crecimiento continuado que sitúa ya a la casa de los migarrones en el horizonte de las 650.000 certificaciones con el sello de la Denominación de Origen Bierzo.
Pero hay una cifra todavía más reveladora de la importancia que el Godello tiene para la bodega, vista sobre todo en relación con la producción del Bierzo, donde la variedad es objeto de deseo por parte de todos, eleboradores y consumidores, y catiza cada vendimia más cara. Y es que aproximadamente una séptima parte de la producción calificada en toda la comarca —770.000 kilos— la asume Bernardo Álvarez para esas dos vinificaciones que sobre todo tienen sus adeptos en el mercado provincial, aunque se comercializan en todo el país, si bien la bodega se ha abierto puertas en el norte de Europa.
Para evitar en alguna medida la dependencia de la compra de uva a la que obliga el volumen de producción de la bodega, que dispone de 46 hectáreas de viñedo propio, ésta afronta la ampliación del cepaje de Godello con dos hectáreas de nueva plantación en el mejor suelo disponible. El otro objetivo de la dirección técnica de la casa es avanzar en la calidad de elaboración de este monovarietal, para el que no sólo se hace una rigurosa selección de la uva en la viña y al entrar en la bodega, sino que además sólo se aprovecha el mejor mosto yema, la mitad del rendimiento, dejando el resto para el blanco polivarietal.
Esos esfuerzos tienen sus compensaciones sobre todo en el reconocimiento del mercado, pero también de la crítica especializada, que siempre lo menciona entre los godellos de referencia por calidad y por su inmejorable relación calidad-precio. Una calidad que también acreditan los tres Bacchus de Plata de los años 2009, 2011 y 2013 y la Medalla de Plata de Plata del mundial de los vinos , el Concours Mondial de Bruxelles, el más importante de Europa.