Diario de León

La recomendación de... sergio gonzález concejo. ACTIVISTA CULTURAL Y confitero

La bañeza: dulce por naturaleza

jesús f. salvadores

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León

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Me dirijo, pasando por La Plaza Mayor, hacia la Plaza de los Cacharros acompañado de las acrobacias aéreas y el canto incontenido de los vencejos que comienzan su viaje de vuelta hacia tierras africanas.

Amanece en La Bañeza, La Ciudad Mercado, el Macondo o la Ciudad de los Prodigios de García Márquez. Miren, La Bañeza no es una ciudad al uso.... ni mucho menos!. La Bañeza es cruce de caminos, es Vía de la Plata, son Pendones del Reino de León, es comercio diario, del que todavía «se fía», es comarca, es Valduerna, es Valdería, es Páramo y es Cabrera, es cultura, es teatro, es museo de las Alhajas, son sus asociaciones culturales, sociales y deportivas, es monte, vega y ribera, es soto, chopo y encina, son sus tres serpientes líquidas Órbigo, Tuerto y Duerna, es el Teleno, nuestra cumbre tutelar, es moto, fiesta y juerga, es por supuesto Carnaval con mayúsculas, es cuchara de madera y sopas de ajo, es Vencejo y Otroras, es dulce, alubias y ancas de rana, es poesía universal en los versos de Antonio Colinas.

Pero sobre todo, para mi, son olores y sabores de esos que se conforman y dan forma a las sensaciones. La Bañeza es dulce por naturaleza y lo lleva siendo antes que nadie en esta provincia con sus dulces típicos como las Yemas, los Imperiales, los Besitos o los Conraditos.

No podemos separar La Bañeza de sus comarcas pero como no dispongo de tiempo ni papel suficiente me decanto por un territorio mágico y único. La «comarca del olvido» es esa Cabrera Alta vecina de nuestras tierras.

Me acerco a Cabrera y los conceptos cambian pues la idea de casa se convierte en la idea de hombre y me lleva a imaginar que esa arquitectura que conforma esta comarca son grupos de personas que se apoyan los unos sobre los otros para no caerse. El viaje a la «comarca del olvido» es siempre un viaje iniciático, una búsqueda de lo primigenio a través de lo primitivo; y entiéndase primitivo como aquello que no se origina de otra cosa. Por eso Cabrera nos remite a los orígenes más profundos y arraigados de la conciencia humana, a nuestra raíz.

Piedra, humo, lajas, leito, pizarra, poyo, estiércol, pajar, horno, candil, cumbre, soplillo, corredor, brasa, hilandera, paja o teito son símbolos ancestrales que nos recuerdan que La Cabrera es un museo etnográfico al aire libre y que su historia es una historia de resignación, de vidas humildes en cuerpos enjutos, de manos rasgadas por la labor y arrugas que hablan de la vida en rostros quemados por la luz. Y todavía hay algunos que viajan a Thailandia para empaparse de «exotismo». En fin.... Al final del día paseo por La Ciudad Mercado y el aire punzante y limpio que atraviesa cada calle y plazoleta me pellizca en las mejillas para decirme: ¡Qué suerte ser bañezano!.

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