Diario de León

La recomendación de... luis carnicero, arquitecto y poeta

Viaje a los nueve nombres de la piedra

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Piedra huella,

piedra llaga, piedra lienzo,

piedra rezo, piedra sello,

piedra vuelo, piedra luz,

piedra joya,

piedra cielo.

La lectura repetida de un lugar, de las metáforas de su suelo, su arquitectura, su paisaje… ha terminado por depararme itinerarios muy hermosos. De León ciudad te confío —y propongo—un viaje para nombrar su Piedra.

Partirás de Puerta Moneda, entrada de peregrinos en la cerca nueva. Si fueran las ocho y media, en la mañana, posa tu mirada en el ábside de Santa María del Camino y entra a escuchar Laudes en el Monasterio de las Carbajalas y luego sal al fuego de los dos chopos, a los símbolos de los dos ríos, a sentir bajo tus pies la ondulada pradera pétrea, la PIEDRA HUELLA que llegó con los cauces trocada en canto.

Irás por la calle Juan de Arfe a la Plaza de San Martín y, por Platerías, a la plaza del Conde para tomar Regidores, entre grisallas enmohecidas, dovelas y claves de arcos, sillares y dinteles de palacios. Llegarás hasta los restos de conducción de agua romana, casi escultura, PIEDRA LLAGA, y hasta la inmensa frontera de la descarnada muralla: PIEDRA LIENZO.

Por la calle del Cid te atraerá, al fondo, San Isidoro, con sus mamposterías levantadas como oración que atisba el conocimiento, con sus geometrías donde late el paganismo y la liturgia de las escuadrías. Es la PIEDRA REZO, bestiario o mito, camino secreto de estrellas: zodiaco de la Puerta del Cordero. Y después bajarás al Panteón, para gozar las veladuras del color y de lo sagrado, y los dos dedos que bendicen el silencio sobre los labios mudos de la PIEDRA SELLO.

Por la calle Sacramento irás a Santo Martino y Puerta Castillo, ciñendo aún la recia diadema. Por la calle Pablo Flórez se te aparecerá la Catedral, primero en sus agujas y después en sus torres solapadas. Has de descubrirla, abriéndose, rodeándola, en su estructura estallada. Es la PIEDRA VUELO: enhiestas nervaduras y cresterías; pináculos que ensartan nubes; contrafuertes que más que sujetar separan. Entra después en su interior y, si en la pila bautismal -horadada roca- hubiera agua, remuévela contemplando las ondulaciones de las vidrieras reflejadas, hasta que se aquieten y sientas la PIEDRA LUZ, cristal que, si abajo es claustro, arriba es claristorio.

Continuarás el viaje bajando la calle Ancha. Tras recrear los gestos arquitectónicos -modernistas- de la ciudad, irás por la Gran Vía, hasta San Marcos, para percibir su crestería calada, sus candeleros y peineta. Es la PIEDRA JOYA.

Sentirás que la luz te ha imantado. Sigue caminando paralelo al río. Deja ahora que te atraiga el perfil de las montañas. Vislumbra Peña Ubiña. Presiente, detrás, el mar de cumbres. Acaso el Ranchón y los Huertos del Diablo. Apreciarás, por fin,? la PIEDRA CIELO, con los ojos cerrados.

Y dichos ya los Nombres de la Piedra, podrás volver. El viaje de regreso, trascendente, siempre se hace aguas abajo.

tracking