BALOIRO
El blanco que va por delante
Es el primero de la vendimia 2015, pero no sólo va por delante en el tiempo, sólo mes y medio después de recogerse la uva, sino también por calidad. El ‘Baloiro’ que mezcla tres variedades no deja indiferente a quien lo prueba. Fresco, goloso y descaradamente joven es, efectivamente, un blanco diferente.
Cuando el lunes la bodega lo presentaba en el salón Renacimiento del hotel Miguel Ángel a la crítica y la hostelería madrileña lo hacía sabiendo que era el primer bierzo de la añada 2015. Pero va muy por delante también en atrevimiento y calidad. ¿Un blanco que lleva Palomino? Pues sí, pero no porque ahora esté de moda, sino por convicción de la bodega. «Es una receta de la casa de toda la vida, siempre lo hemos hecho así desde que lo lanzamos al mercado en 2004», defiende Miguel Ángel Amigo, el menor de los dos hermanos que junto a sus padres cierran el círculo de la bodega más familiar y sin duda también más entrañable del Bierzo.
Luzdivina Amigo, que siempre hizo blancos, se doctoró elaborando tintos, pero la producción de los primeros sigue creciendo de año en año y, ya con cuatro referencias comerciales, roza las 60.000 botellas, más de una cuarta parte del total. El Baloiro que nos ocupa (80% Godello y 20% entre Doña Blanca y Palomino) es «otro perfil de vino» distinto al del blanco habitual del Bierzo: «La personalidad se la da la Godello, por supuesto, pero no se entendería y no tendría sentido sin las otras dos variedades por los matices que aportan la Doña Blanca y la Jerez, durante mucho tiempo denostada y ahora en boca de todos», asegura el responsable técnico y comercial de la bodega de Parandones, quien añade que «para hacer algo así tienes que tener la uva y la viña en perfecto estado. El resultado es, en ese sentido, un buen trabajo de todo el año».
La uva vendimiada entre el 4 y el 7 de septiembre, despalillada y estrujada, fue dispuesta en depósitos por capas en distintos días para una maceración larga de 48 horas. Sobre el colchón de Godello se colocó la Doña Blanca y por último la Palomino, de manera que ésta escurrió sobre las otras dos al hacerse un sangrado sólo de mosto yema, sin ningún prensado. El resultado de una añada seca es un vino de mayor carga de color, entre pajizo y dorado suave, limpio y brillante y que aromáticamente presenta notas intensas de los tioles del hollejo. Es también más cítrico, con puntas gustativas muy agradables de piel de manzana y también un punto más intenso. Y rotundo en la boca de quien lo bebe: «Te gusta o no te gusta —dice Amigo—, pero no deja indiferente a nadie».