PALACIO DE CANEDO MACERACiÓN 2015
Mencía en estado puro
Es, año tras año, el mensajero de la añada, el que anticipa ya en noviembre y sin margen de error cómo van a ser los tintos de esa cosecha, que en el caso de la 2015 apuntan muy alto. Descaradamente joven, impetuoso y sincero, es la más noble y leal expresión de las virtudes de la variedad. Un mencía en estado puro.
Hay vinos de copa y vinos de botella. Este es de botella». José Manuel Ferreira San Miguel, que es quien le da vida, hace con esa sentencia una muy cabal definición del Palacio de Canedo Maceración 2015 que mañana sale al mercado. «Es un vino fácil de beber y que precisamente se ha ganado un hueco en el mercado por esa condición. Pero al mismo tiempo es un vino muy especial, con personalidad propia y que fascina a sus seguidores, porque realmente los tiene y son incondicionales», afirma el joven enólogo de Prada a Tope.
Desde que en 1990 el célebre José Luis Prada Méndez puso en el mercado su primer maceración, a cuyas excelencias sigue rindiéndose, este tinto prematuro sigue siendo el mensajero de la añada, el abanderado de los tintos bercianos y un indicador fidedigno de cómo serán los que están por venir. «Vinos más concentrados, con un punto más de grado alcohólico y que necesitarán más tiempo para madurar», explica Ferreira, quien además pronostica una añada «muy bonita, con gran equilibrio entre acidez y alcohol que asegurará el frescor necesario y con más chicha que los de 2014», asegura. Y añade: «Una primavera muy lluviosa cargó el suelo de recursos hídricos y un verano con altas temperaturas y seco adelantó la maduración, pero el calor no llegó a causar pasificación de la uva. Serán, por tanto, vinos más maduros, pero con muy buena acidez».
El maceración carbónica que oficialmente se descorchará mañana en Canedo en la Fiesta del Vino Nuevo se elaboró con Mencía vendimiada el 9 de septiembre, pasando los racimos directamente al depósito, donde se produce una fermentación interna en el propio grano de la uva mientras el mosto que se deposita en el fondo genera, en ausencia de oxígeno, una gran cantidad de carbónico y provoca que el color se difunda en la pulpa. Tras diez días de maceración es descubado y separado el mosto yema y el de las prensas de uva sin desgranar, que es despalillada y estrujada y que pasa a una segunda fermentación antes del ensamble que convenga de las dos fracciones iniciales. El resultado en este caso es un vino de mayor potencia que el de la añada anterior, de una gran intensidad aromática y una extraordinaria concentración en boca. Un joven osado y seductor.