Diario de León

De viaje a

Santa María del Páramo

Está enclavado en la llanura más extensa de la Península Ibérica, un lugar de larga historia en el que es posible contemplar piezas únicas en su iglesia o caminar por una singular senda botánica. Invita Santa María a disfrutar del deporte en uno de los mejores polideportivos de la provincia y a degustar la mejor gastronomía. Un buen paseo. Conviene darse un tranquilo paseo por la localidad y adentrarse en su trazado urbano o andar hasta los extremos para admirar el paisaje de una de las llanuras más extensas de la Península

MARCIANO PÉREZ

MARCIANO PÉREZ

Publicado por
S. VERGARA PEDREIRA
León

Creado:

Actualizado:

E n el campo expuesto a los vientos está el primer legado. De cuando estas tierras eran territorio astur y las tribus vivían libres. Está escrita esta historia de vida en unas tumbas. En las lajas y cantos rodados con los que se cubrieron viejos enterramientos, 32 tumbas de antes de la llegada de los romanos, excavadas en Las Carbas, un paraje entre Santa María y Bercianos. Y también en la lápida en la que Tulio, un ciudadano romano, contó hace más de dos mil años que abatió a lomos de un corcel a los ciervos «de erguida testuz» en la llanura del Páramo y dedicó su caza a Diana. Joyas que se conservan en el Museo de León.

La planicie entre los valles del Órbigo y el Esla no fue asolada históricamente por el viento y la sequía. Se hicieron los romanos con el control de estas tierra tras derrotar y aislar a los cántabros, y se enfrentaron aquí los ejércitos de los suevos liderados por Requiario y los visigodos mandados por Teodorico. Y luego las tropas de los caudillos árabes, pues fue tierra fronteriza. Y así hasta que en la reconquista se incorpora a los territorios cristianos y al Reino de León.

Fue heredad que un rey donó a Ponce de Minerva y su mujer, y luego otro a Fernando Gutiérrez, y hasta propiedad de los poderosos Quiñones, que hasta el Páramos extendieron sus posesiones.

Se pierde la vista en la extensa llanura, interrumpida a duras penas por suaves pendientes, donde se hace realidad el viejo dicho leonés de nueve meses de invierno y tres de infierno.

Y tal vez ahí, en ese paisaje inmenso, está su magia. Basta extender la mirada para comprobar la belleza de un paisaje que los regadíos traídos de embalses y trasvase han transformado para siempre.

No es tierra yerma este páramo en Santa María. Con su tierra empapada en agua primero y luego secada al sol se construyo una forma de vida apegada al terreno, barro, adobe y tapial, madera, paja y cantos rodados para levantar hogares en la gran planicie intacta desde hace miles de años.

Conviene darse un tranquilo paseo por la localidad y adentrarse en su trazado urbano, entrar en la iglesia parroquial para contemplar la talla románica de la Virgen y su retablo, o andar hasta los extremos para admirar el paisaje de una de las llanuras más extensas de toda la Península Ibérica.

Podrá acercarse el viajero a la Fábrica de Curtidos, que conserva las trazas de una industria que fue pionera en el curtido de pieles, una actividad industrial que mantuvo la familia González. Podrá pasear por la senda botánica, que circunda la localidad y que muestra en un recorrido redondo 332 árboles de 53 especies diferentes, autóctonas y traídas de fuera. Y si hay tiempo, podrá detenerse ante cada una de las placas y leer sus características.

Para los amantes del deporte, tiene Santa María del Páramo uno de los más modernos polideportivos de la provincia, con pistas de squash, campo de fútbol, pista de atletismo, tenis, pádel, cancha de voley-playa, mesa exterior de ping-pong, piscina municipal y el Spa León Termal Sport.

Después del paseo, hará bien el caminante en reponer fuerzas. Nada mejor que una de las mejores cocinas leonesas, condimentada a base de buenas legumbres que hacen potaje con el garbanzo y delicia con las alubias de riñón —de ‘reñón’ dicen aquí— juntadas con chorizo. Tienen fama aquí los embutidos elaborados artesanalmente y es buen plato el lomo embuchado. Pero no debe faltar en Santa María del Páramo el ajo, que hasta tiene su propia feria. Tiempos modernos para un cultivo arraigado a la historia que hacía, y hace aún, por Todos los Santos, deliciosa sopa empapada en miga de pan y sazonada con pimentón.

Un disfrute para los sentidos a un paso corto de León.

tracking