La recomendación de... Alberto del pozo, médico de familia y portavoz de la plataforma por la sanidad pública
El embrujo de la naturaleza
En estos días de amargura por la sinrazón de los crueles, de inquietud por el futuro del planeta, de aturdimiento por la voracidad de las nuevas tecnologías, necesitamos parar, necesitamos reflexionar, precisamos pensar y ‘reiniciarnos’…y debemos ordenar nuestro ‘disco duro’ poniendo en valor aquello que realmente debería importarnos. Nuestra salud mental, no como individuos, sino como colectivo y como civilización, merece el darle otra oportunidad, y para ello nada mejor que encontrar ese lugar reservado, un lugar en íntimo contacto con la magia de la naturaleza, con el embrujo de las leyendas no escritas sino contadas al calor de aquellos relatos en color pergamino de nuestros más recientes antepasados enfundados en el inconfundible olor de la chimenea de leña, recuperando esa abandonada imaginación infantil, con el sabor de la literatura más sencilla, básica y sugerente.
Yo os recomiendo hoy un paseo por la montaña, y muy en concreto por el término de Ciñera de Gordón lindante con el municipio de Vegacervera, …donde a través de la huella impronta dejada por esa minería que dió carácter a nuestros vecinos del norte, habitantes del valle del Bernesga, llegareis a un lugar mágico…el faedo de Ciñera.
Nada mejor para conseguir apartarse, encontrarse consigo mismo, aparcar la tecnología y disfrutar del embrujo de la naturaleza. Os lo recomiendo como receta no farmacológica, sino puramente como la del amigo y médico de toda la vida, como el consejo de ese aprendiz de sanador que rechazando pautas estereotipadas y dictadas por la mercadotecnia sólo se atreve a invitaros a ser vosotros mismos, aspirando a ser felices, sin prohibiciones, sin miedos, sin castigos ni perdones.
Disfrutaréis del paseo y os encontrareis con unas gentes, las de Ciñera, especialmente sensibilizadas y orgullosas con su faedo, que os demostrarán que merece la pena luchar por conservar el patrimonio cultural y paisajístico que conforma nuestro entorno natural.
Disfrutad del faedo, pero cuidadle…pues es único. Una vez allí, p?arad, sentaos sin prisa, levantad la mirada, volved a ser niños, pensad…escuchad el silencio y relajaos…Ya me diréis.