Diario de León

diversidad como valor

Ilusión, diversidad y singularidad. Viña Albares se reinterpretó como bodega y como proyecto hace tres años. Lo hizo con sensatez y criterio, y ahora recoge los resultados..

Marcos Álvarez cuida la viña y Miguel Amigo es el responsable de la bodega bajo la tutela del enólogo José Carlos Álvarez Ramos.

Marcos Álvarez cuida la viña y Miguel Amigo es el responsable de la bodega bajo la tutela del enólogo José Carlos Álvarez Ramos.

Publicado por
Rafael Blanco
León

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La juventud es un valor también en el vino porque aporta frescura e ilusión. La sensatez y el criterio en la definición del proyecto y en las líneas de elaboración son un plus de excepcional valor. Y si a eso añadimos un viñedo prodigioso de 25 hectáreas en una ubicación privilegiada lo tenemos todo para hacer buen vino. Buenos vinos. Porque en ese jardín varietal orientado al sur que cae en limpia, ventilada y sana ladera hacia el Boeza, y que es bien visible a la derecha en cuanto se entra en el Bierzo, hay hasta diez variedades de cepas —las blancas Chardonnay, Gewürztraminer, Sauvignon Blanc y Moscaltel y las tintas Mencía, Tempranillo, Merlot, Garnacha Tintorera, Cabernet Sauvignon y Syrah— que abren un gran abanico de posibilidades de vinificación y que suponen singularidad y diferenciación respecto a otras bodegas que apuestan por el monocultivo varietal. Es, pues, un valor.

Lo es también quien en el aspecto técnico dirige el proyecto desde que en 2013 tomó un nuevo rumbo. José Carlos Álvarez Ramos, que cimentó su prestigio como enólogo al firmar algunos de los tintos de Ribera de Duero más célebres, impone el criterio en la viña y en la bodega, con Marcos Álvarez y Miguel Amigo como ejecutores y al frente de cada una de esas labores. «No hay justificación para hacer un mal vino, porque lo tenemos todo: una gran ilusión, entusiasmo en lo que hacemos y la confianza, tranquilidad y seguridad que nos da un proyecto enriquecedor que nos implica a todos por igual», defiende Amigo Fernández.

Limitada la gama de vinos a seis elaboraciones, todas identificadas como Quinta del Obispo , en el caso de la bodega de Albares de la Ribera, a pie de viñedo —por ubicación geográfica está fuera del límite territorial de la Denominación de Origen Bierzo, algo tan incomprensible como ilógico y que no tiene más valor que el anecdótico y la certificación como vinos de la tierra de Castilla y León—, la gran novedad del año y la apuesta más fuerte desde el punto de vista enólogico será la aparición en febrero del mencía, en este caso certificado por el consejo regulador, que se vendimia, elabora y añeja en la otra bodega de Villadecanes y que viene a sustituir al apreciado Tierras de Albares . El Puerta de Albares es un crianza de alta escuela y magnífica presentación que expresa con rotundidaz y elagancia las excelencias de la variedad. Un gran vino, obra de un gran enólogo que representa el éxito de un proyecto compartido e ilusionante.

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