De viaje a
la bañeza
Viernes Tranquilo, Sábado de Chispas y Teatro, Domingo para repetir, Lunes de niños y brujas, Martes para lucirse y Miércoles para despedir. El calendario marca la fecha y el reloj anuncia que la cuenta atrás ha comenzado. El Carnaval es un buen momento para dejarse caer por la localidad, exprimir todo su potencial y disfrutar de su ingenio

Ya se sabe que ‘Si el Carnaval no existiera lo hubieran inventado los bañezanos’ y es que pocas fiestas en la provincia son tan auténticas como el Carnaval de La Bañeza. Una cita que no entiende de edad ni de barreras. Disfrutar, entretenerse
U na semana. Sólo queda una semana. En siete días La Bañeza se inundará de imaginación de la buena. Un ingenio genuino. Un punto y aparte en la rutina. El Carnaval llega un año más para quedarse. Don Carnal sabe a quien elegir. Sólo en 168 horas la fiesta con el alma más bañezana dará el pistoletazo de salida.
Por delante quedan cinco días donde aparentar siempre es más importante que ser, aunque lo que no es ninguna apariencia es que los ciudadanos bien han modelado, durante décadas y décadas, un Carnaval de interés turístico nacional. La Bañeza tiene el sello del disfraz. Cualquier ocasión es buena pero aún más si lo marca el calendario.
La ciudad sabe divertirse. Sabe sacar el jugo. Juega y se entretiene, desde la primera a la última puntada. Desde el patrón hasta el final de cada desfile. Desde el viernes tranquilo al entierro de la sardina. Ese día en la localidad hasta el luto es un disfraz, se llora con guasa y se procesiona a ritmo de copla y sátira.
Pero, el Carnaval arranca a ritmo de ‘más turbado’. El viernes se cocina entre tranquilos y unas ‘birras’. El sábado calienta motores y el teatro sale a la calle. Cualquier rincón, la plaza, un porche, en un escaparate o en un banco. Un enorme escenario de nombre Carnaval y de apellido Improvisado. Es el arte bañezano. Es el ingenio hecho ciudad. Quizá el momento mas original de toda la fiesta, que del 5 al 10 de febrero se empadrona en la localidad.
El sábado es día de teatro, por la mañana en la calle, por la noche en el coliseo. La fiesta también sabe de momentos institucionales. El Municipal acogerá el pregón, a cargo del actor Pepe Ruiz y acompañará la proclamación de la musa, Anais Santos. Un honor entrar en el Olimpo de Don Carnal.
El domingo es día de carrera carnavalera y vuelve a ser fiesta de guardar. De guardar, sí, pero de sacar del armario los disfraces del año anterior para protagonizar el primero de lo desfiles organizados de la mascarada. Sólo una vez sabe a poco.
Y el lunes, tarde de niños y noche de bruja. La cantera es protagonista de una colorida comitiva, mientras que a la caída del sol... la luna es para los disfraces. Lo mejor pasar y ver. Promete no defraudar. Con el amanecer, la bruja se irá a dormir, hasta el próximo año, y el martes se pondrá en marcha y a pleno rendimiento la maquinaria de la imaginación. Un día para lucirse. Un día para disfrutar del gran desfile. Un día para exprimir todas las puntadas, los buenos ratos, para hacer alarde de que sí, de que La Bañeza tiene el alma mas carnavalera de toda la provincia. Y con el martes, la despedida empieza a llegar. La Sardina se irá el miércoles en su urna de cristal. Pero ni ella ni los bañezanos dicen adiós al Carnaval. Siempre es un hasta luego. Siempre vuelve. Siempre sabe donde quedarse. Cada momento, cada desfile, cada improvisación y cada disfraz... Ya no queda nada. El reloj empieza a marcar la cuenta atrás y las carreras se aceleran. Por eso, coger fuerza, impulso y... ¡Qué viva el Carnaval de la Bañeza!.