De viaje a
murias de paredes
A lo largo y ancho del municipio se alojan iglesias, puentes, fuentes, casas blasonadas, edificios singulares que por uno u otro motivo se han convertido en ejemplos de arquitectura Con más de un centenar de rutas para perderse en sus paisajes, este bello municipio alberga el Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna

A lo largo y ancho del municipio se alojan iglesias, puentes, fuentes, casas blasonadas, edificios singulares que por uno u otro motivo se han convertido en ejemplos de arquitectura, escultura, pintura o simplemente decoración religiosa, civil o popular d
Q uince son las localidades que dan nombre al municipio de Murias de Paredes, uno de los más extensos y con más cosas interesantes que visitar de toda la provincia. Situado en la montaña occidental, cada rincón está repleto de valles, sierras, cumbres, bosques, pastizales, ríos, formas de origen glaciar, cuevas, manantiales y lagos. Un pulmón natural capaz de ofrecer más de cien rutas de senderismo a los amantes de la naturaleza. Todas ellas pensadas para escapar por un rato del mundanal ruido. Por citar algunas; la ruta del valle de Campo de Santiago —en Fasgar— el valle que sube al Tambarón en Montrondo, el valle de Fasgarón —en Murias—, el valle que sube al Nevadín —en Vivero—, la subida al Alto de la Cañada —en Villabandín—, el valle de Sabugo o el valle Pequeño en Villanueva de Omaña, entre muchas otras. Todas prestas a sorprender, llenas de tesoros que alguien pensó una vez para inspirar los sueños.
Otra ‘estación’ donde los turistas deberían detenerse un rato es en La casona de Murias de Paredes, Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna. Hace seis años que la también conocida como la casona blasonada de los Condes de Luna se sometió a una importante reforma para ponerse al servicio de esta reserva.
A lo largo y ancho del municipio se alojan iglesias, puentes, fuentes, casas blasonadas, edificios singulares que por uno u otro motivo se han convertido en ejemplos de arquitectura, escultura, pintura o simplemente decoración religiosa, civil o popular de toda la zona. «Todos y cada uno de los pueblos merecen un paseo tranquilo para descubrir esos atractivos artísticos en unos casos o etnográficos en otros», puntualiza el concejal de medio ambiente de Murias, Alipio José García. Si el turista busca un rincón especial al aire libre debe adentrarse en busca del Pozo de los Fumos, en Los Bayos, o Las Ollinas, en Vivero. Si prefiere vegetación con historia, sin duda le sorprenderá El alerce de Vegapujín. Para empaparse con más arquitectura tradicional y corredores de madera; Las de Posada de Omaña o los de Rodicol. Y por rematar la faena a lo grande, un alto en Los pilos de Lazado y en el puente de el de Barrio de la Puente.