Mencía por convicción
Desde que en 2007 elaboró el primer ‘Mengoba’ su proyecto no para de crecer, pero las convicciones de Grégory Pérez son las mismas. También su ilu- sión y su fe en la Mencía... y el Godello..

A penas ocho años han bastado a Grégory Pérez, el francés que vino al Bierzo para quedarse, no sólo para desarrollar y consolidar su propio proyecto vitivinícola, sino también para poner sus vinos en boca de todos y convertir su bodega, Mengoba, en referencia imprescindible del mencía berciano. También del godello, pero sin renunciar nunca a experimentar con otras variedades muy características del viñedo comarcal.
Con un gran conocimiento previo adquirido en bodegas bordelesas, llegó al Bierzo atraído por la oportunidad y se quedó fascinado por sus enormes posibilidades. Desarrolló una amplia experiencia y en 2007 decidió hacer su propio vino, con su ilusión y sus más firmes convicciones. Fueron éstas las que lo llevaron en búsqueda de la singularidad y la diferenciación. Las halló en el remoto de Espanillo, en los confines de la viña berciana. Y allí sigue. Cinco hectáreas de viñedo propio en buena altitud y sobre pizarra en descomposición le proporcionan la base de sus vinos de gama alta, mercías muy frutales y minerales, de marcada personalidad y distintos a todos los demás, y un estaladiña que constituye la excepcionalidad en la enología berciana. Son viñas en pendiente, frescas y ventiladas, y con cuadros de plantación que obligan a un tortuoso laboreo con vacas, como se hizo siempre allí, o en el mejor de los casos con un pequeño tractor-oruga. Para el resto de los vinos, incluidos los blancos, se provee de uva de viticultores de confianza en el entorno de Cacabelos.
Al margen de las elaboraciones comerciales —en ningún caso convencionales, porque fermenta y envejece en grandes tinas y fudres— y además de ese Estaladiña que precisamente lleva el nombre de la variedad, muy característica de la zona, como referencia comercial y que ahora vinifica simultáneamente en dos tinas de barro de 300 litros y el una barrica de 600 —hollejos y raspón incluidos— para un posterior coupage, también realiza su segundo ensayo del godello Mengoba Las Tinajas en esos recipientes tras el éxito de la primera tentativa, ya explotada comercialmente, pero ahora con tres meses de permanencia con las pieles. Como respuesta a la inquietud «por investigar y hacer cosas distintas», en una barrica de 600 litros realiza otra vinificación experimental con Garnacha Tintorera, inicialmente sólo con la pretensión de «ver cómo evoluciona». Y, en fin, en una de 112 madura el dulce de Petit Manseng del que comercializará una nueva partida como Folie Douce , que ya elaboró entre los años 2005 a 2008, entonces mezclado con Godello y Doña Blanca. Ahora será monovarietal y a partir de uva de la plantación en Espanillo de 4.000 varas de esa variedad francesa.