Diario de León

Invitando a sonrisas

Con una producción estabilizada y unos criterios de elaboración muy definidos, Dominio de Tares amplía horizontes de mercado con un segundo blanco en. su gama: un godello joven y desenfadado para el día a día. .

b. fernández

b. fernández

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RAFAEL BLANCO
León

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¿Qué traes?», le pregunta un hostelero al comercial de la bodega que habitualmente lo visita y que aquella mañana no lo encontró precisamente del mejor humor. «Una sonrisa», contestó ocurrente. La respuesta hizo cambiar el semblante del desconcertado cliente, que adoptó otra actitud respecto a su interlocutor. La Sonrisa de Tares , que en un par de semanas estará en el mercado, es en su mención comercial una llamada al optimismo y la ilusión, y en su contenido un godello joven, desenfadado, ideado para llegar a un consumidor quizá novel y a un mercado más amplio, un blanco de rotación para pedirlo a diario, mejor en la barra.

No tenía Dominio de Tares un vino así. Sí un godello de compleja elaboración sobre lías y en barrica con muy buen sustento en la mesa. Y el mercado, que acoge ahora con simpatía e incluso cierta devoción estos nuevos godellos, lo estaba demandando. «Es evidente que hay un notable tirón a nivel internacional y que va a pegar un salto importante, porque la gente ha empezado a descubrirlo e incluso ubica la variedad en el mapa con referencias claras a las zonas de producción. Eso es muy bueno para el Bierzo y, en nuestro caso, nos ha llevado a completar la gama», admite Rafael Somonte, director técnico de la bodega del célebre Cepas Viejas y otros tintos memorables. «Somos una marca reconocida —afirma— y el prestigio de nuestros tintos es un buen aval para los blancos y para este en concreto». Es la novedad del año en la bodega de San Román de Bembibre, que se felicita también por haber llegado a alcanzar el máximo nivel de elaboración natural en todos sus vinos —blancos, un rosado y tintos, tanto en Bierzo como en Tierra de León— a partir de fermentación con levaduras autóctonas y sin ningún tipo de aditivos. «Vinos maduros, buenos y equilibrados», defiende su autor, que sitúa el perfil de sus tintos al margen de la vieja corriente «del exceso de extracción, el maderazo y el alto grado alcohólico», pero también de la nueva tendencia «del exceso de verdor y acidez» que con frecuencia se esconden tras los denominados vinos atlánticos. «En el equilibrio está la virtud y en ese punto hemos situado los Baltos y Cepas Viejas , también el Bembibre y el Tares P3 ... tintos con menor carga de madera, ya sea por limitación de tiempo o por uso, con mayor intensidad frutal, un buen punto de frescura y madurez y, sobre todo, ese equilibrio necesario en todos los aspectos que tanto nos ha prestigiado en el mercado».

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