De viaje a
valdefuentes del páramo
Dos son las fiestas importantes en esta localidad paramesa. El 24 de junio, donde celebra la festividad de San Juan Bautista y el 27 de diciembre en honor a San Juan Evangelista Junto a la vecina Azares del Páramo, esta localidad de apenas 250 habitantes sorprende por su alta actividad agrícola en la que predominan el maíz, la remolacha, el trigo y las alubias. Dignos de ver son su presa y el museo etnográfico de maquinaria al aire libre

La conocida como presa Cerrajera, el museo etnográfico de maquinaria agrícola antigua, la senda que une el pueblo con Azares del Páramo o sus templos parroquiales son algunos de los atractivos que rodean a esta localidad paramesa situada a 40 kilómetros d
C on apenas 250 habitantes, Valdefuentes del Páramo —a 40 kilómetros de la capital leonesa—se ha convertido en uno de los principales motores económicos de una zona donde el maíz es el producto estrella junto a la remolacha, el trigo y las alubias. Una veintena de agricultores y cuatro empresas —Talleres Fuertes, Talleres Guerra, Puertas Automáticas Valsán y Comercial Ganadera Del Riego— dan fe de las posibilidades que ofrece este municipio.
Una localidad que volvía a la vida hace años gracias, en parte, a la conocida como presa Cerrajera, que cruza el pueblo regando todos los cultivos. A lo largo de un kilómetro, la presa empedrada deja una bella estampa y aunque no está acondicionada del todo, puede pasearse. Junto a Valdefuentes descansa Azares del Páramo, localidades unidas por una senda especialmente diseñada para recorrerse a pie o en bicicleta. Allí echan raíces una iglesia mozárabe y los restos de una ermita que bien merecen una visita sosegada. Como también la merece el otro templo del municipio, la iglesia parroquial de Valdefuentes. Fue construida en 1675 y restaurada a finales de la década de los 90. Sus arcos y retablos, sobre todo el principal, son pequeñas joyas dignas de contemplarse. Otro de los secretos que esconde la localidad es su museo etnográfico, un espacio abierto que recoge numerosas máquinas de segar de los años 60. «Se encuentra al lado de la presa y recoge parte de la historia del pueblo», señala su alcalde, Felicísimo Del Riego. Todo un reflejo y símbolo de cómo se realizaba el trabajo del campo de nuestros antecesores.
Como otros tantos pueblos, Valdefuentes dobla e incluso triplica su población durante la etapa estival que ayer se despedía. Ahora con el otoño todo vuelve a su orden natural. Llega la tranquilidad, los campos se preparan para las lluvias, las calles apenas se llenan de murmullos. Se antoja un buen momento para conocer el jardín ubicado en mitad del pueblo, el polideportivo, el siempre presente frontón.
Quizá el personaje más ilustre nacido aquí sea Martín Manceñido, presidente nacional de los Donantes de Sangre y amante confeso de su tierra. «Aquí, como en otros lugares, es toda una personalidad. La iglesia se terminó de restaurar gracias a él y hace años que fundó una asociación cultural», recuerda el máximo regidor.
Valdefuentes del Páramo albergó varios molinos, aunque ya sólo se mantiene uno en pie.
Dos son las fiestas importantes en esta localidad paramesa. El 24 de junio, donde celebra la festividad de San Juan Bautista como otros tantos pueblos del país y el 27 de diciembre en honor de San Juan Evangelista. Azares, por su parte, celebra en mayo La Ascensión y San Isidro Labrador.