De viaje a
laguna dalga
Bien señalizado, el trayecto hacia al balsa parte de Laguna y se extiende durante varios kilómetros por un camino de tierra especialmente diseñado para recorrerse a pie o en bicicleta La senda verde, una balsa artificial construida para el riego, permite avistar más de 200 especies de aves diferentes. Las iglesias y la zona recreativa son otros de los atractivos turísticos de este municipio paramés

Este municipio está compuesto por cuatro localidades; Laguna Dalga, Santa Cristina, San Pedro de las Dueñas y Soguillo del Páramo. Se encuentra a 30 kilómetros de la capital leonesa y cuenta con mil habitantes. La principal actividad es la agricultura. En
S on muchos los amantes de las aves que a lo largo del año se acercan hasta Laguna Dalga para observar algunas de las especies más bellas y diversas de la provincia leonesa. Varias han hecho de la balsa de Santa Cristina su hogar predilecto. Una especie de ecosistema artificial perdido en mitad del páramo que el Ayuntamiento de este municipio de apenas mil habitantes convirtió en senda verde hace ya varios años. Bien señalizado, el trayecto parte de Laguna y se extiende durante tres kilómetros por un camino de tierra especialmente diseñado para recorrerse a pie o en bicicleta. Un remanso de paz casi siempre solitario, silencioso. La estampa de película queda redonda merced al observatorio de madera desde el que se pueden divisar hasta 200 especies diferentes.
La balsa es, como recalca Eloy Bailez, alcalde de Laguna Dalga, «uno de los principales reclamos turísticos de la zona». Como en casi todo el páramo, la agricultura se ha convertido en el gran motor económico que da vida a sus vecinos. La situación privilegiada del municipio —a 30 kilómetros de León y a 2 de Santa María del Páramo— ha hecho que se convierta en ciudad dormitorio de esta última. Ejemplo de cómo los nuevos sistemas de riego han modernizado el campo, en sus tierras se cultivan sobre todo maíz, remolacha, cereal, alubias y en menor medida las patatas, entre otras.
A Laguna Dalga se suman Santa Cristina, San Pedro de las Dueñas y Soguillo del Páramo. Todos tienen algún rincón que enseñar y aunque cada uno celebra su fiesta, en común —como no podía ser menos— tienen la de San Isidro Labrador. San Blas, las fiestas de verano —a finales de julio— o Los Inocentes en diciembre son otras de las fechas marcadas en rojo en el calendario.
Del patrimonio artístico descata especialmente el templo parroquial de Laguna. La conocida como Iglesia de la Virgen del Rosario tiene su propio museo con piezas únicas. De entre ellas destaca la Germanica, una imagen de la Virgen que ahora luce su réplica «porque la original fue robada hace 10 o 12 años», recuerda el máximo regidor. También tiene importancia su retablo de estilo barroco.
El conjunto recreativo del pueblo —con sus jardines, su parque y su zona recreativa— fue construido gracias a las donaciones de Matías Casado, un vecino ilustre de Laguna que amasó una gran fortuna en Cuba y decidió hacerle su particular regalo al lugar que le vio nacer.
En lo que a San Pedro de las Dueñas se refiere, tiene su iglesia dedicada a San Juan que perteneció a las monjas del monasterio de Carrizo.
En Santa Cristina el retablo central de la iglesia alberga un sagrario semicircular del siglo XVII y en Soguillo el templo cuenta con un retablo churrigueresco, una talla del titular San Miguel, de la época del retablo, y un Santiago peregrino, de la segunda mitad del siglo XVII.