La recomendación de... Javier fernández lozano. Geólogo e investigador de la USAL
pozos, un lugar para encontrarse
Adentrarse en el Valle del Eria es toda una invitación al relajo y al sosiego. Un entorno rural en el que el tiempo se expande llevándonos a una comunión con la naturaleza. Un ritmo distinto del que a menudo disfruta el urbanita, que nos ofrece, además, un paisaje diferente en cada estación del año.
Dividido en dos barrios por un pequeño valle, en primavera florido de cerezos, y sobre una empinada ladera, se asienta Pozos, nombre que alude a la multitud de galerías realizadas por los mineros romanos para extraer el oro que guardaban con recelo sus tierras. Paseando por sus tranquilas calles, por las que discurre el agua en pequeños canales sinuosos, encontraremos morteros romanos que sirvieron para machacar el cuarzo aurífero. Un apiñado caserío, en cuyo extremo se yergue la Iglesia de San Cosme y San Damián —en la que se venera con gran devoción la imagen del Ec?ce-Homo—, cuya planta se alza luciendo una llamativa espadaña mocha de piedra autóctona.
Los muros albergan algunos secretos, cicatrices de su larga historia. Desde este punto, pasando por las viejas escuelas, hoy sede de su Asociación Cultural, tomamos el camino que sube a Valteleno. En sólo unos kilómetros viajaremos 2.000 años al pasado. Toda una obra de ingeniería romana se mostrará ante nosotros como herencia en el paisaje. Cortas mineras, galerías y una compleja red hidráulica empleada para lavar los depósitos ricos en oro. A medida que ganamos altura, los grandes pliegues de roca cuarcita nos muestran, en la llamativa Peña Canales, la potencia del hielo glaciar que en tiempos remotos moldeó este valle. Restos de un episodio geológico que describen su presencia mediante las múltiples heridas que cubren su roca. En la primera revuelta, frente el alto de Valteleno, pueden distinguirse, impávidos al paso del tiempo, los muros de un antiguo asentamiento que sirvió de hogar a sus gentes. En este valle nace un arroyo de tradición molinera, junto al que se localizaron varios de los morteros que hoy se exhiben por el pueblo, utilizados en época romana para la obtención de harina de piedra de la que extraer el oro, tan valiosa como el trigo en tiempos de hambruna.
El recuerdo de la postguerra vive aún presente en Pozos. Sus gentes, dignas y laboriosas, aterrazaron con tremendo esfuerzo las laderas del valle, levantando muros de piedra para multiplicar el exiguo espacio. Una bonita vista de todo el entorno nos invita a continuar en busca de nuevos paisajes. En este punto se bifurca la pista: a nuestra derecha discurre la ruta hacia las Mayadicas, donde encontraremos la cascada de Peña Gualta, con llamativas rocas plegadas y multitud de fósiles, dando vista al extenso valle próximo de la Valduerna. Si continuamos la bifurcación a la izquierda cortaremos valles antrópicos formados por los depósitos de estériles mineros (llamados ‘murias’ en toda la provincia). Bordeando Peña Canales, con vistas al valle del Eria, seremos testigos de una compleja infraestructura hidráulica compuesta por varios estanques comunicados por canales que llevaban el agua hacia las explotaciones mineras. La labor romana permitió conectar dos cuencas a través de una captura fluvial artificial, mediante la cual los ingenieros romanos dirigían las aguas a capricho, según conveniencia, hacia el Eria o hacia el Duerna.
A esta altura, la ausencia de una corriente perenne obligó al ingenio romano a utilizar acueductos para el transporte del agua desde otras cumbres, y estanques para su acumulación tras el deshielo. Desde este punto, sin dejar de mirar hacia el Teleno, cuya ladera nos mostrará sus canales a diferente altura, tomaremos de regreso la senda que baja hacia el pueblo cobijada bajo un bosque de robles, en el que nos dejaremos sorprender por jabalíes, corzos y zorros, mientras nos acompaña el trino de multitud de pajarillos. Al dejar Pozos y tomando el camino que sale desde la curva próxima a la entrada del pueblo podemos aún visitar otra cascada, junto a un bonito prado próximo a la carretera. Regresaremos así a casa con el recuerdo de un entorno único, que sin duda nos hará volver.
Este enlace ofrece una visión a golpe de dron: http://youtu.be/nOcvIEWL6LI