Diario de León

De viaje a

San Adrián del Valle

Una de sus bodegas más famosas guarda una cuba de madera de 112.000 litros y un depósito de barro de un millón de litros, más otros dos de cemento de 300.000 cada uno Con más de 600 bodegas, el paisaje de esta localidad es singular y diferente. Por sus dimensiones, alguna de ellas se ha hecho famosa por ser de las más grandes de Europa

San Adrián del Valle encierra entre sus lindes un paisaje que hace de la zona un lugar perfecto para perderse entre huertos, viñas, campos de cereal y montes.

San Adrián del Valle encierra entre sus lindes un paisaje que hace de la zona un lugar perfecto para perderse entre huertos, viñas, campos de cereal y montes.

Publicado por
r. barrocal
León

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Dicen que en San Adrián del Valle hay más bodegas que habitantes. Y no mienten. En esta localidad paramesa las joyas se esconden bajo tierra. Como la de Doña Rosa, una de las más históricas y grandes que aún hoy se puede visitar. Todas han modificado el paisaje de la zona confiriéndole una imagen común más que singular. «Habrá unas 600 cuevas», remarcan desde el Ayuntamiento.

‘Cavernas’ naturales con siglos de antigüedad que poco a poco han ido desapareciendo del paisaje leonés, conscientes de que los momentos de gloria pasaron ya hace demasiado tiempo. Y es que estas fábricas de vino han ido cesando su actividad con el paso de los años y la ‘invasión’ desconsiderada de las nuevas tecnologías. Aún así, desde el Ayuntamiento trabajan para recuperar su esplendor. «No sé si habrá otras bodegas de estas dimensiones en todo el mundo. No podemos imaginar lo que tuvieron que trabajar aquellos hombres para cavar todo esto en la tierra», resaltan desde el Ayuntamiento de la localidad.

En alguna de ellas existe una cuba de madera de 112.000 litros y un depósito de barro de un millón de litros, más otros dos de cemento de 300.000 cada uno. Aquí todo es a lo grande.

Enclavado en un magnífico nudo de comunicaciones, limitando con la provincia de Zamora, San Adrián del Valle goza de una envidiable tranquilidad y sosiego, con numerosas zonas de paseo que hacen las delicias de los amantes del campo. La ganadería y la agricultura son sus principales sustentos, pero los más antiguos del lugar se quejan porque el 95% de los agricultores están ya jubilados. «Falta más apoyo a los jóvenes para que se decanten por trabajar aquí», señalan.

Hablar de San Adrián del Valle es también hacerlo de historia y cultura, de calidad paisajística y tranquilos espacios naturales. De construcciones que brillan con un color tan característico que es imposible no detener la mirada en ellas. Viviendas y palomares de adobe y un diseño que se integra con la naturaleza. Su iglesia parroquial con elementos artísticos de interés y la fábrica alcoholera y destiladora, hermosa muestra de arquitectura industrial, completan este particular mosaico. Una visita diferente y siempre satisfactoria.

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