La recomendación de... alberto ares, Delegado del Sector Social en la Compañía de Jesús en España
León es tierra de acogida

A. A.
Supongo que cualquier persona, y por generalización, cualquier pueblo escribe su historia a raíz de la experiencia que le configura, que le alimenta y que le construye. Y nuestro pueblo leonés no va a ser una excepción. Así nosotros interpretamos lo que somos en función de nuestro propio origen y a través de un mundo diverso, plural y complejo. En ello nos vemos influenciados por nuestro entorno, por nuestro contexto, es decir, por las narraciones que vamos construyendo, y que van forjando nuestra identidad como pueblo. En estos relatos se van tejiendo historias y experiencias, que en muchos casos nos invitan a la gran oportunidad, riqueza y a la vez reto, de gestionar la diversidad.
Por eso te invito a que este fin de semana salgas de viaje y caigas en la cuenta de la riqueza que hay en la diversidad que habita en cada uno de nosotros. Somos el último eslabón de una cadena maravillosa que tiene más de diez mil años de historia. Somos herederos de una rica cultura mediterránea que hunde sus raíces en la Biblia, Egipto y la Grecia clásica, que se romaniza y que pronto impregna todo lo que hoy conocemos por Europa. Una cultura que gestiona su diversidad desde sus orígenes, siendo deudora de los pueblos fenicios, cartagineses, bárbaros, del islam, la cristiandad medieval y el Renacimiento; que luego viajo a medio mundo, llegando a América, desde donde nos enriquecimos con multitud de recursos y mestizaje. Más de cerca, en nuestros días, los leoneses padecimos una guerra civil, vivimos exiliados en Francia, Venezuela, Méjico y Argentina, entre otros; reconstruimos buena parte de Europa tras la II Guerra Mundial y hemos acogido en nuestras tierras a una parte de esos seis millones de personas que residen en España, venidas desde otros países. Los leoneses no nacimos ayer, y lo sabemos.
Si recorres León y toda su provincia, te ayudará a sentir ese legado, riqueza y diversidad. Tómate un café en Hospital a l?os pies del Puente de Passo Honroso viendo a los peregrinos llegados de otras tierras. Pasea por las Médulas, imaginándote a los romanos en las minas de Aurum, o cómete un cocido maragato en Castrillo, recordando a los arrieros. Alza tu vista al cielo contemplando las torres de la Pulchra leonina y paseando luego por el barrio del Húmedo, por las calles que dan cuenta de los antiguos gremios y la convivencia entre judíos, musulmanes y cristianos. Tómate un buen vino del Bierzo, acompaña a los rebaños de ovejas en Toreno, o compra unos kilos de buena alubia bañezana, y descubrirás que el joven de la patera, o los refugiados sirios nunca serán extranjeros para ti.
Si aún tienes un rato, asómate a lo que está ocurriendo en nuestras fronteras a través de Hospitalidad.es y firma en su iniciativa #YoSoyTierraDeAcogida. Sin duda, te ayudará a sentir que pese a estar a cientos de kilómetros de “la valla”, nuestro mundo está mucho más interconectado de lo que pensamos y que los leoneses siempre hemos sido tierra de acogida. Si haces todo esto o al menos sueñas con hacerlo, habrás tenido un gran fin de semana, y conocerás la única patria que de verdad merece la pena.