Diario de León

De viaje a

La Bañeza

El Museo de las Alhajas, situado a pocos pasos de la plaza Mayor, es uno de los grandes emblemas de la ciudad. Alberga una exposición de joyería e indumentaria popular española La Semana Santa, con el Santo Potajero como principal atractivo, y sus múltiples museos hacen de la localidad un destino turístico clave durante todo el año

Las instalaciones del Museo de La Harinera de La Bañeza muestran, todavía hoy, la maquinaria original de la marca Buhler donde se almacenaba, se molía el trigo y se llevaba a cabo todo el proceso para la producción de harina. El museo se encuentra dentro

Las instalaciones del Museo de La Harinera de La Bañeza muestran, todavía hoy, la maquinaria original de la marca Buhler donde se almacenaba, se molía el trigo y se llevaba a cabo todo el proceso para la producción de harina. El museo se encuentra dentro

Publicado por
p.r.b.
León

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N o hay mes del año ni día de la semana en que La Bañeza no tenga algo nuevo que ofrecer a propios y extraños. Sobre todo a estos últimos, que ya sea por su Carnaval, sus múltiples ferias, alubiadas, gastronomía, teatro o la cada vez más cercana Semana Santa —entre muchas otras opciones— llegan hasta la localidad a sentirse uno más, a empaparse de tradiciones, a encontrar su espacio. El Ayuntamiento ha sabido apostar por el turismo como fuente importante de ingresos. Un turismo que exige calidad. La hostelería también se adapta a los nuevos tiempos e incluso se adelanta.

Los museos de la ciudad son otro de los atractivos que ganan ‘adeptos’ cada año. El Citba, Centro de Interpretación de las Tierras Bañezanas, es uno de los más visitados. Abrió sus puertas en 2011 y se encuentra en el interior de un edificio de gran envergadura, de estilo modernista, construido a principios del siglo XX para ser un hotel pero que, sin embargo, acabó siendo una fábrica de harina. El Citba invita a un viaje por la historia de esta villa y su comarca, desde los primeros tiempos de astures y romanos, hasta el florecimiento medieval de su importante mercado semanal y la vida cotidiana en los siglos más recientes. También allí descansa el Museo de la Harinera, guardián de una de las mejores colecciones de maquinaria industrial de principios del siglo pasado.

Las instalaciones muestran, todavía hoy, la maquinaria original de la marca Buhler donde se almacenada, se molía el trigo y se llevaba a cabo todo el proceso para la producción de harina.

Cruce de caminos y de rutas comerciales, La Bañeza se acostumbró bien pronto al continuo ajetreo de múltiples gentes. La Vía de la Plata es uno de los emblemas aquí. Como lo es también el Museo de las Alhajas, situado a pocos pasos de la plaza Mayor. Alberga una exposición de joyería e indumentaria popular española, principalmente leonesa y de la Vía de la Plata. En él se pueden contemplar piezas de orfebrería de los siglos XVI a XVIII y ropas del siglo XIX.

Por otra parte, si espectacular es su Carnaval, no se queda lejos la Semana de Pasión. Son varias las procesiones que se dejan ver, pero hay una especialmente interesante, la que saca a la calle el conocido como Santo Potajero. Organizada por la Cofradía de Nuestra Señora de Angustias y Soledad, se celebra el Miércoles Santo. Es costumbre la preparación y reparto gratuito del tradicional potaje (garbanzos y arroz) acompañados de una tajada de bacalao, pan, una pasta y una naranja a todo aquel que se acerque hasta la capilla con una cazuela.

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