OCHO RAZONES PARA PASAR LA SEMANA SANTA EN LEÓN «POrque se degusta con los cinco sentidos»
JOrge revenga abogado

Sólo me parece necesaria una premisa: que el viajero, cual si volviera a ser niño, deguste nuestra pasión a bocanadas, con los cinco sentidos: La vista: la vieja ciudad romana, llena de tesoros arquitectónicos y artísticos del pasado, se llenará de imágenes alucinantes con otros muchos otros tesoros escultóricos y una puesta en escena totalmente distinta y original…
El oído: junto con las magníficas bandas —cofrades o no— pueden saborearse cantos antañones con voces a la leonesa y, sobre todo, algunos silencios sobrecogedores. Campanas, carracas y matracas son también protagonistas casi a golpe de horqueta.
El olfato: incienso, flores reventonas y canela nos harán evocar sensaciones desconocidas u olvidadas.
El gusto: la gastronomía viste túnica y capillo. Y la costumbre de la tapa hace que los viajeros no sepan muy bien cómo es posible tanto y tan bueno por tan poco…
El tacto: la mano del paponín que saluda desde la procesión y algunas túnicas que nos rozarán en calles estrechas, harán que el viajero pueda ‘tocar’ nuestra pasión.
En realidad se le está pidiendo que sea un papon más. León recibe a todos con los brazos abiertos, sobre todo en Semana Santa…