Emoción y excelencia
Son la razón y el objetivo que trajeron a MG Wines al Bierzo para reinterpretar la actividad de Estefanía-Tilenus, una de las bodegas de referencia del mencía... y ahora también del godello..

Las cepas de Estefanía-Tilenus se ubican en uno de los parajes privilegiados del viñedo berciano entre Pieros y Valtuille. MGG
L uis Miñano San Valero llegó al mundo de la vitivinicultura desde la devoción por el vino. El joven grupo que preside elabora en tres denominaciones de origen (Sierra Salinas, Villena-DO Alicante; Lavia, Bullas-DO Bullas y desde 2014 Estefanía-Tilenus, Dehesas-DO Bierzo), además de vinos de la tierra de Castilla (Casa Corredor, Villena-Alicante, lindando con Caudete-Albacete) y el peculiar Fondillón y el aceite Sucada de Finca La Lagunilla, en Monóvar, que además es el centro logístico de MG Wines Group. Cultiva ocho variedades tintas y cuatro blancas en las 180 hectáreas de viñedo propio. Esa condición, que le permite tener el control sobre la uva y las prácticas agrícolas, es una autoimposición, porque el objetivo, parcialmente alcanzado en algunos casos y de manera absoluta en otro, es avanzar hacia la agricultura ecológica. Uno de los tres objetivos, porque los otros dos son seguir comprando viña para crecer y aumentar la producción y situarse en los estándares más elevados de calidad y seguridad alimentaria.
Con 45 hectáreas de viñedo propio en el entorno de Valtuille de Arriba y Pieros, sin duda uno de los parajes más envidiables del Bierzo, el potencial enológico de Estefanía-Tilenus es extraordinario, pese al prestigio y al volumen de ventas alcanzado por la marca, que ahora es única, al asumir entre los populares Tilenus el tinto ecológico que durante once años se comercializó como Castillo de Úlver . Es el único certificado como tal, aunque ese compromiso siempre se mantuvo en las prácticas en la viña y en la bodega, y acreditarlo es un objetivo a corto plazo que de manera más inmediata podría concretarse en el godello de dos de las siete hectáreas de la finca de Canedo, plantada hace diecisiete años.
Si el viñedo propio es uno de los grandes valores de Estefanía-Tilenus, el otro es sin duda el equipo técnico que trabaja en la viña y en la bodega, en este caso bajo el criterio y la sabiduría de Raúl Pérez Pereira. Su experiencia, el profundo conocimiento de la Godello y la Mencía y su desbordante capacidad creativa imprimen un sello inconfundible a los vinos que, por otra parte, «tienen un carácter muy definido por la uva de la que proceden», defiende Eva Blanco, directora de la bodega. En ese sentido, no es banal la referencia de Vendimia que identifica al joven mencía, La Florida —es el nombre de la viña— para el crianza, Pagos de Posada para el tinto top y Pieros —arena como base en esa ubicación en una viña de 104 años, frente a la arcilla en todas las demás, ubicadas entre 700 y 800 metros de altitud— ya como merecedor de la etiqueta de vino de autor en una bodega en la que la obsesión por el orden, la limpieza y la calidad de elaboración la ha llevado a vinificar blancos y tintos en espacios y con medios diferenciados.