la cueva fosforita
Curiosa. Única. Fosforescente y dulce. La Cueva de Llamazares fue cincelada hace 200 millones de años por las gotas de lluvia, que modelaron las entrañas de Los Argüellos como formaciones coralinas. La gruta se reabre al público este mes y en junio, los fines de semana, con cita previa y para un tope de 12 personas. En julio y agosto, todos los días. Como novedad: visitas nocturnas y taichi

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E l Monge, el Delfín, la Pareja de Novios o la Mariposa son algunas de las curiosas formaciones que el agua ha dibujado, a golpe de tiempo, sobre las rocas cantábricas del monte Coribos. Joyas geológicas que se pueden contemplar de cerca si uno asciende a la boca de la cueva que las custodia, a 1.475 metros de altura. Este museo natural, al que se accede desde la casa de recepción del pueblo de Llamazares, ha reabierto sus puertas al público, que se puede adentrar 700 metros en las entrañas de la montaña concertando una cita en el teléfono 646.338.816 o a través de internet en la dirección «www.cuevadellamazares.com». La originalidad, lo que hace única a esta gruta leonesa, es su carácter fosforescente. Las paredes de sus galerías brillan en un intenso amarillo fosforito, gracias a su alto contenido en manganeso. Como las caprichosas formaciones de las cuevas se sitúan a escasos centímetros del visitante en su paseo por el interior de este templo de estalactitas, coladas y estalagmitas, el aforo se limita a un tope de 12 personas. Durante este mes y en junio, se pueden recorrer sólo los fines de semana. En julio y agosto, todos los días. Para esta temporada se han establecido tres turnos matutinos (10.00, 11.00 y 12.00 horas), y tres vespertinos (16.00, 17.00 y 18.00 horas). La cueva Llamazares vuelve a mostrar sus encantos gracias a la iniciativa privada de la joven empresaria Sandra Fernández. «Me gustó, porque es diferente a las demás. Es más pequeña que Valporquero, pero las formaciones que ofrece y que mostramos con luz ultravioleta, son un espectáculo por los materiales que contienen y que las hacen brillar», indica. Efectivamente, el agua de lluvia que las nubes descargan sobre la reserva de Los Argüellos y que antes o después terminarán en el cauce del mítico río Curueño han creado, tras miles de años de incesante labor, una impresionante sucesión de galerías y cavernas en las que proliferan formaciones kársticas imposibles y donde destacan, por su abundancia y espectacularidad, las formaciones coraliformes, auténticas rarezas muy poco habituales en otras cuevas de origen similar. Tras una considerable inversión en rehabilitación, señalización, promoción e iluminación, la gruta es apta para todos los públicos y de un interés pedagógico incuestionable. Las visitas son guiadas por un monitor que explica los procesos geológicos que han dado lugar a su hermosa morfología. La cueva se ve con luz normal y con luz negra, lo que convierte en singular la visión de las estalactitas, al desvelar unos tonos azules y violetas iridiscentes de gran belleza. ?La cueva Llamazares tiene forma, topográficamente, de H con dos galerías paralelas. El recorrido habilitado para las visitas, se adentra 700 metros en el corazón de la montaña y a cada paso sorprenden las caprichosas formas talladas por la naturaleza. El punto más profundo de la gruta es una sima con más de 50 metros donde se han localizado restos, posiblemente de un gato montés, pero también de un oso y de murciélagos. Y si algo llama la atención del espectador, son los grandes contrastes que pueden verse en el interior de esta cavidad. En los últimos instantes del recorrido, desde la sala final del trayecto, se observa una parte superior donde predominan las coladas con banderas, estalactitas y estalagmitas, y una parte inferior con las formas coralinas de agua dulce. En realidad, la visita comienza un kilómetro más abajo, en un sendero que se recorre a pie y está jalonado de paneles informativos y figuras en forja de la fauna autóctona. Como novedad, esta temporada se pueden recorrer por la noche. También se ofrece la posibilidad de combinar la visita a la cueva con taichi y relajación. El precio de las entradas varía entre los ocho euros para los niños de 6 a 12 años y los 15 de la entrada normal. Los martes se establece un precio especial más barato de 10 euros y los grupos de un mínimo de 10 personas pagan 12 euros. Se baraja la posibilidad de elaborar cuadernillos didácticos para que el camino se haga más corto a los más pequeños.