La recomendación de... Prisciliano cordero del castillo, sociólogo
La ruta de los monasterios

Monasterio de San Pedro, el segundo Benectino más importante.
Nadie puede entender el presente sin conocer el pasado. Pues bien, el pasado que yo os invito a conocer es el que nos brinda una pequeña ruta monástica en el entorno de la ciudad de León. En solo un día y con un recorrido de pocos kilómetros, podemos adentrarnos en parte de nuestra historia, visitando cuatro monasterios o lo que queda de ellos. El recorrido que os invito a hacer no sigue un orden cronológico, sino más bien el camino zigzagueante de las carreteras que nos acercan a estos tesoros de nuestra provincia.
Saliendo de León, a buena hora de la mañana, por la carretera de Valladolid llegamos hasta Puente Villarente y, después de atravesar el puente sobre el río Porma, giramos a la izquierda para coger la carretera de Gradefes, camino de Eslonza y Escalada. El primero de estos monasterios es el de San Pedro, en Santa Olaja de Eslonza. Este fue el segundo monasterio benedictino más importante de León, después del de San Benito de Sahagún. Fue construido en el año 912 por el primer rey de León, García I, y entregado a la orden benedictina. Después de haber sido arrasado por las tropas de Almanzor, de haber sufrido largos abandonos, rehabilitaciones, desamortización y saqueos, hoy solo quedan unas piedras del edificio y un proyecto del Ayuntamiento de Gradefes, propietario del mismo, para estudiar sus orígenes y explicar la importancia que llegó a tener a lo largo de los siglos. Los restos arquitectónicos que han logrado sobrevivir, fueron declarados Monumento histórico-artístico por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, el 4 de junio de 1931, sin que esto haya impedido su total abandono.
Visitadas estas ruinas, seguimos camino del monasterio de San Miguel de Escalada, la joya de nuestro recorrido. Este monasterio fue fundado en los primeros años del Siglo X por monjes cordobeses dirigidos por el abad Alfonso. De él se conserva en perfecto estado la iglesia mozárabe, con su pórtico de columnas en mármol blanco y arcos de herradura con capiteles y relieves, y una torre maciza adosada en su parte sur-oriental, produciendo en el exterior un conjunto de extraordinaria belleza. Al entrar en la iglesia, lo primero que nos sorprende es la iluminación que proporcionan las doce ventanas laterales de la nave central. Su interior se divide en tres áreas perfectamente diferenciadas. La primera es la zona basilical, formada por una nave central y dos laterales, separadas por conjuntos de seis arcos de herradura, apoyados sobre basas y columnas de mármol reutilizadas, tal vez de los restos de la próxima ciudad de Lancia. La segunda es una nave de crucero, de la misma anchura que la nave central. La última es la cabecera, formada por tres ábsides de la misma anchura que las naves, con planta interior en forma de herradura. El resultado final es un conjunto arquitectónico de extraordinaria belleza, que convierte a San Miguel de Escalada en el exponente más importante del mozárabe leonés.
Siguiendo aguas arriba del rio Esla, nos encontramos con el tercero de los monasterios, el de Santa María la Real de Gradefes. Fue fundado en 1177 como cenobio cisterciense femenino. Aunque las obras comenzaron a finales del siglo XII, en estilo románico, como ocurre con la mayoría de los monasterios del Cister, su construcción terminó en época gótica, dando origen al estilo cisterciense de transición. La fundación del monasterio se debió a la noble leonesa Teresa Petri, que fue además su primera abadesa, de lo que da fe una inscripción fundacional que se conserva en la iglesia y en la que se puede leer: En la era 1215 [año 1177], kalendas de marzo [día 1 de marzo], fue fundada esta iglesia de Santa María de Gradefes por la abadesa Teresa.
En los primeros años de su fundación, el cenobio gozó de grandes rentas y privilegios reales y llegó a tener poder para ejercer jurisdicción civil y criminal sobre varios pueblos. Fue en esta época cuando se iniciaron las obras de la monumental iglesia, así como los claustros y las dependencias anexas, que hoy se pueden visitar y disfrutar. En pocos lugares como en la cabecera de la iglesia puede apreciarse tan claramente la sensación de orden y perfección de las construcciones cistercienses. La iglesia fue declarada Monumento Histórico-Artístico en el año 1924; y en 1985 se declaró Monumento de Interés Cultural a todo el conjunto del monasterio.
El monasterio de Gradefes tiene una peculiaridad que quiero reseñar: se trata del único monasterio de nuestro recorrido que ha estado habitado desde su fundación hasta nuestros días por las mismas Benedictinas cistercienses, no habiéndole afectado a su fábrica, aunque si a sus posesiones, la desamortización, lo que ha permitido su buen estado de conservación.
Desde Gradefes salimos hacia la carretera de Cistierna, atravesando el rio Esla, y partimos en dirección sur hacia Mansilla de las Mulas. Sin detenernos en esta villa histórica y compostelana, avanzamos por la carretera León Valladolid, en dirección León, y a tan solo un kilómetro de distancia giramos a la izquierda para llegar a Villaverde de Sandoval, donde nos encontramos con el monasterio de Santa María de Sandoval, o con lo que queda de lo mucho que fue. Localizado muy cerca del Camino de Santiago, en el municipio de Mansilla Mayor, es el último tesoro que queremos descubrir en esta ruta de los monasterios cercana a la ciudad de León.
Este monasterio fue también fundado en el S. XII, comenzado en estilo románico y terminado en gótico cisterciense. Se conserva fundamentalmente la Iglesia, con una españada del S. XVII, y restos de las antiguas dependencias monásticas. También se conservan, aunque en estado muy deteriorado, la antigua bodega del convento, conocida como La Panera, y un antiguo palomar. Una vez más aparece la desamortización de Mendizábal, en 1835, como la causa principal de que otro monasterio del siglo XII haya terminado en un montón de ruinas, a excepción de la Iglesia. Hoy la Junta de Castilla y León, su titular, el Ayuntamiento de Mansilla Mayor y movimientos asociativos implicados, como ProMonumenta y Asociación de Amigos del Camino de Santiago, buscan darle un uso para que deje de ser uno de los grandes desconocidos de la provincia y no se pierda en el olvido.
Después de este intenso recorrido espiritual, está bien merecido un descanso para restaurar las fuerzas físicas, que se puede hacer volviendo a la Villa de Mansilla, en la Panadería de Tanis de Villamoros de Mansilla o en los muchos restaurantes que se encuentran en el camino de vuelta antes de llegar a León.