Diario de León

La recomendación de... josé luis prada, prada a tope, empresario

la ruta de la desolación

Ana F. Barredo

Ana F. Barredo

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León

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Me piden que hable de una ruta que recomendaría a quienes les agrade andar por andar, sin un fin concreto… El andar, caminar, por el simple goce de disfrutar de un amanecer esplendoroso o de embriagarse del olor que desprende el terreno con la humedad del rocío; también, el oír del crujido de la helada que se incrustó durante la noche y por dónde el sol no se atrevió a posarse en aquella senda, o llenarse de los colores que nos proporciona el otoño en esos días soleados y húmedos que invitan a caminar sin rumbo fijo… Ese placer es inconmensurable, es algo que no lo puedes expresar en toda su magnitud por mucho que lo describas, esas sensaciones no tienen una definición concreta, son demasiado etéreas y subliminales como para plasmarlas en un papel.

De todas formas te sugiero unas rutas que nunca defraudan: subir desde Herrerías al Cebreiro o darse el gustazo de atravesar el Hayedo de Busmayor o subir desde San Clemente de Valdueza hasta San Pedro de Montes por el camino viejo y continuar por los Apóstoles hasta el pico de la Quiana o subir ahora en otoño, hasta el Castro de la Ventosa y contemplar el mar de viñedos que lo rodea, creo que no hay espectáculo que se le iguale por la diversidad cromática…. es todo un goce y un regalo que nos da la naturaleza.

Sin embargo, viendo cómo arden, o mejor dicho como queman estos días nuestros bosques, nuestra tierra, viendo las llamas y la impotencia que genera, no puedo más que pensar en el panorama desolador que eso provoca. Cientos y cientos de hectáreas quemadas cada año en nuestro territorio, la verdad es que no lo entiendo, o no llego a comprender cómo el hombre, ese ser racional puede ser el único animal capaz de destruir el medio en el que vivimos. Muchas veces he escrito sobre esto y aunque nunca me ha gustado ser catastrofista, he de decir que cada día que pasa, estoy más convencido de que estamos abocados a la destrucción. En nuestro día a día, no nos damos cuenta, pero poco a poco, silenciosamente y de una manera inexorable, estamos destruyendo toda la herencia que nos dejaron nuestros mayores.

El falso progreso en el que estamos inmersos nos hace olvidar la obligación de guardar ese legado, y no queremos asumir la necesidad imperiosa que tenemos de proteger nuestro hábitat, nuestros momentos, nuestros ríos…

Os invito por tanto a que este fin de semana o cuando tengáis un momento hagáis “La ruta de la desolación” porque eso es lo que me produce dar un paseo por los parajes quemados del Valle de Fornela, de la Cabrera, el Valle de Silencio, Cervantes… O la desolación e impotencia que produce levantarse, como pasó este lunes y ver que el humo y las cenizas no dejan que se haga de día porque el fuego y la destrucción nos están acorralando a todos.

Espero que la imágenes que hemos visto estos días hagan que se nos remueva algo por dentro y comencemos a mover ficha todos y cada uno de nosotros. Lo siento, no vale manifestarse diciendo “nunca más”, no vale exigir más a las administraciones. El movimiento tiene que empezar por todos y cada uno de nosotros. Sólo concienciándonos de la necesidad de proteger ese legado, podremos seguir disfrutando de las maravillosas rutas y sendas que gracias a la fuerza de la naturaleza y a pesar de todo, aún tenemos en el Bierzo y en León.

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