Diario de León

La última de VAltuille

La última iniciativa enológica en Valtuille de Abajo es también un asunto familiar y se concretó en un primer vino en el mercado y otro ya en barricas. Pero hay más en la imaginación..

Los hermanos Víctor y Héctor López y su madre, Adela Adoración Folgueral, todos junto a la prensa, un día de la última vendimia. VLF

Los hermanos Víctor y Héctor López y su madre, Adela Adoración Folgueral, todos junto a la prensa, un día de la última vendimia. VLF

Publicado por
B. Fernández
León

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Valtuille de Abajo es un vivero inagotable de iniciativas vitivinícolas que brotan en esa fuente fresca del buenrrollismo enológico y vecinal, y que se desarrollan en el clima cálido de colaboración que propicia la inquietud de una nueva generación de jóvenes que encuentran el sentido de las cosas en la mirada al interior y la relación con el entorno y el legado familiar.

Es el caso, el último por el momento, de los hermanos Víctor y Héctor López Folgueral. Su abuelo paterno, Hortensio López, fue viticultor y granelista al modo habitual en la zona, y en 1976 legalizó como bodega el bajo de una casona de piedra que ahora sus nietos han rehabilitado para volver a darle el mismo uso —y otros de carácter enoturístico— desde la nueva interpretación que exigen los tiempos y el mercado. El puente entre aquella y esta nueva actividad lo mantuvo en pie —lo mantiene todavía— la generación intermedia, cuyo modo de vida era —es— la viticultura a partir del aprovechamiento de la viña, ochenta piezas ubicadas en los mejores parajes de Valtuille de Abajo: El Foco, Las Hortes, El Olivar, San Pelayo, El Agro, El Pedregal... De todos ellos vendimia la familia

—el cuidado y el trabajo en el campo siempre se ciñó exclusivamente a la dedicación de padres e hijos— unos 80.000 kilos de buena uva —la mitad en la última mala cosecha— que hasta ahora destinaba exclusivamente a la venta a las dos grandes bodegas del pueblo.

Pero tras cuatro años amasando el proyecto y trabajando duro en la rehabilitación de una ahora muy acogedora bodega, los hermanos López Folgueral, con la referencia de la identidad materna como razón social de su actividad bajo el control de la Denominación de Origen Bierzo, decidieron avanzar hacia la elaboración a partir de la vendimia de 2016 para «darle valor añadido a la uva, pero sin apostarlo todo a una carta». Fermentaron primero en depósitos de acero y metieron en buena barrica después casi seis mil litros de mosto que ahora, tras unos seis meses de añejamiento en roble francés y el preceptivo descanso en el vidrio, les ha permitido sacar al mercado las 4.500 botellas de la primera edición de su Vi Lof (Vinos López Folgueral). Y mientras eso ocurre, en otras cinco barricas envejece, con más larga previsión de tiempo, probablemente hasta los doce meses, una pequeña partida de vendimia seleccionada del paraje mítico de Las Villegas, que toda la vida se dedicó a la elaboración para el vino de casa, por sus cualidades y calidades excepcionales. La Fontiña de Nai (unas 1.500 botellas), que toma el nombre de una viña concreta, será el primer vino de finca de esta nueva bodega, que orientará su actividad a la vinificación por separado para explotar el carácter diferenciador de cada paraje.

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