Diario de León

LUGARES FIGURADOS LUIS CARNICERO, arquitecto y poeta

Ser en lo blanco

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León

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Al llegar a la Pendilla, por un desvío de la carretera hacia Tonín, dejando atrás pueblos casi abandonados, se entretuvo en contemplar lo blanco sobre la piedra: la nieve era lengua blanca donde nunca lame el sol.

Nevó sobre la blanca quietud de la memoria y los cofres blancos de la infancia, igualando volúmenes, vacíos y planos del paisaje: blanca soledad y muerte helada que son vida prometida. Posada la blancura, cernida en cedazos de silencio, hasta los árboles eran? manchas cenicientas difuminando también la lejanía: nostalgia de la infinitud.

Y debajo de aquel deseo de pureza palpitaba la Carisa, la calzada romana que discurre por el Monte Curriechos, con su castro, fortificaciones y extensiones ganaderas. Debajo de aquel polvo de luz, penetrante y cegadora, habían quedado: el manantial, los corros de muros, las defensas y los fosos casi ocultos por capas vegetales, y los surcos de la loma, y la vía de tramos empedrados que discurre por el valle de Pajares hacia el Norte y desciende, por el valle de Camplongo, hacia al Bernesga.

Diluido el horizonte en la collada Propinde, aniquilada la mirada, sin sombra, solo alma, iba viviendo una vigilia de alabastro en un lugar donde nada ni nadie había existido. Iba dejando de ser cuerpo, confundido entre destellos, con caligrafías de escarcha en sus pestañas. Le parecía fluir sobre un sudario que acaso ocultara la capa de estameña y las armas de un dios derrotado, o la desnudez de una diosa desprendida que eternamente enjalbegara el valle Negro, con soplos de cal, para redimir su ceguera.

Respirando el vacío de los copos —todavía lejano el goce de los brotes—, se fundía con la luz; ocultas las dimensiones del agua, de las sendas, cuando ya iba a desistir de caminar, se conmovió ante la quijada aún sangrienta de algún animal. Y se vio siguiendo vahos transparentes —crujir lento, crujir frágil— ser en lo blanco, tras lo negro de unas panzas, hollando simplemente mansedumbre sobre el desvanecido pisar de los caballos.

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