Diario de León

Talento, vino y... elegancia

Un profundo conocimiento del sector por parte de quien lo lidera, la plena implicación familiar en su desarrollo y un excelente viñedo sustentan el último gran proyecto vitivinícola del Bierzo..

Publicado por
B. Fernández
León

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S abiduría acumulada en muchos años de trabajo en relación con la uva, experiencia, respeto a la tradición, el mejor criterio enológico, producciones limitadas y las más altas aspiraciones en términos de calidad son los pilares en los que se sustenta Portiel de Don Fernando, que enraíza en la profundidad de las cepas de hasta 120 años de antigüedad que la nueva sociedad tiene en Cabañas Raras, la antigua Cabañas del Portiel de Don Fernando, así bautizada por los pobladores que llegaron hasta el Bierzo más genuino desde el sur del país.

José Guerra Marqués, de sobra conocido en el universo vitícola berciano por su larga e intensa actividad en relación con el mercado de la uva, abandera este proyecto que implica a sus tres hijos en diversas labores relacionadas con el proceso del vino en toda su extensión. La base son seis hectáreas de viñedo histórico de Mencía —y dos de Godello en espaldera de 14 años— en el Carrapito, entre Cabañas Raras y Cortiguera, además de otras dos en distintos parajes, incluido Valtuille de Abajo, sobre las que la familia practica un cultivo ecológico, sin herbicidas, y de las que selecciona sólo los mejores racimos. La sabiduría y el talento enológico lo aporta Manuel Benito Otero. Y el resultado de todo ello fue un primer tinto con tres meses de barrica que en su edición 2016 mereció una medalla de oro en el prestigioso concurso internacional IWC 2018.

De esa misma vendimia y con la misma referencia comercial, la de la razón social del proyecto, madura en botella un crianza que llegará al mercado en marzo y un godello que ya se comercializa y que permaneció tres meses en ánforas de barro de 200 litros de capacidad. La inquietud enológica de quienes impulsan y desarrollan esta nueva tentativa vitivinícola apuntan a un segundo blanco que mezcle Godello y Doña Blanca y, al amparo de los nuevos criterios de zonificación de la Denominación de Origen Bierzo, un tinto de paraje del Carrapito que probablemente hará la crianza en barricas de castaño en busca de la diferenciación y de la máxima identidad Bierzo.

Y mientras maduran las nuevas ideas y la sociedad avanza en el aspecto enológico, también lo hace en la ejecución del proyecto de construcción de una bodega en San Andrés de Montejos. Parte para ello de la conservación y rehabilitación de algunos de los muros de la vieja casona de Arsenio Vuelta, justamente donde nació el proyecto vinícola más ambicioso y universal del Bierzo, y la construcción de un edificio de unos 400 metros cuadrados sobre una parcela de 1.500. Ambición y criterio, la más alta y el más cabal, no faltan en Portiel de Don Fernando, que promete «experiencias sensoriales sublimes». Tiene sobradas razones para ello.

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