Diario de León

Cruce de historias

Cuando la historia emerge las leyendas florecen en la ribera. La del Órbigo, en este caso, y de nombre Hospital. El puente, paso obligado del oro de los romanos y de los peregrinos, fue el escenario de la gesta por amor de Don Suero de Quiñones. A lo largo de su historia varias intervenciones le han hecho rejuvenecer hasta conseguir un estado excelente. Ahora es emblema, Monumento Nacional, que invita a asomarse al mundo en cualquier época del año

El que es considerado como uno de los monumentos más emblemáticos de la ruta Jacobea desprende un halo de luz que se aprecia en todo el entorno, y que invita al visitante a iniciar un recorrido inolvidable por este Monumento Nacional. El puente del Passo

El que es considerado como uno de los monumentos más emblemáticos de la ruta Jacobea desprende un halo de luz que se aprecia en todo el entorno, y que invita al visitante a iniciar un recorrido inolvidable por este Monumento Nacional. El puente del Passo

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a.g. valencia
León

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Y la historia emerge. Y las leyendas florecen a la orilla de la ribera. Un puente a merced de la hazaña de un caballero y un paso obligado para peregrinos. En Hospital, donde el Órbigo da apellido a la comarca, la tradición se baña cada día en un río que ha sido testigo del paso de los años. Un agua milenaria, y un puente, el del Passo Honroso, custodios del traslado del oro de los romanos, cruce de vidas en dirección a Santiago y escenario de las más grandes justas por amor. Emblema de un pueblo que se sabe custodio de la gesta, esa hazaña, que hasta el Quijote comenta: «Digan que fueron burlas las Justas de Suero de Quiñones del Passo, las empresas de Luis de Faces contra don Gonzalo de Guzmán con otras muchas hazañas hechas por caballeros cristianos, tan auténticas y verdaderas, que torno a decir que el que las negase carecería de toda razón y sentido».

Cuenta la tradición que sobre el magnífico puente de Hospital de Órbigo, este caballero leonés protagonizó, en el año de 1434, uno de los últimos Pasos de Armas. Un puente que bien ha valido el amor de una dama, pero que también ha sido paso de pedigüeños, santos, reyes y mendigos y que, todavía hoy, salva el Órbigo para todos aquellos que siguen la ruta a Compostela. La misma que emprendió don Suero y sus mantenedores después de vencer en Hospital. Cuentan que llevaron hasta Santiago la argolla y la cinta azul que representa el amor de la dama y en la que estaba escrita la leyenda que así lo atestigua: «Si no os place corresponderme, en verdad que no hay dicha para mí».

En 1934, en plena República, se celebró el quinto centenario de aquel torneo. También, cuentan las crónicas, que el Diario de León colaboró activamente en la efemérides publicando una separata encuadernada, de 59 páginas, con el título: «El Paso Honroso de don Suero de Quiñones». Aquella celebración también sirvió para constatar que el Passo se desmoronaba entonces víctima del tiempo. Por eso, se inició una profunda y cuidada restauración, que después de un minucioso proyecto, se comenzó en 1946, para finalizar el año 1950. Años después se sometió a otra importante puesta a punto que concluyó en 2012 y en la que el puente juega con la luz. El espectáculo de color que se proyecta sobre el puente al caer la tarde supone una agradable y sorprendente parada en el Camino de Santiago para los miles de peregrinos que cada día emprenden viaje a tierras gallegas. El que es considerado como uno de los monumentos más emblemáticos de la ruta Jacobea desprende un halo de luz que se aprecia a unos cuarenta kilómetros a la redonda, y que invita al visitante a iniciar un recorrido inolvidable por este Monumento Nacional. El puente luce con toda su belleza y se conserva como pocos.

Símbolo de un pueblo, que cada verano vuelve al siglo XV, escenario del amor más ‘cazurro’, emblema romano y guía compostelana. Hoy el puente y su historia toman cuerpo y comparten su alma. Esencia que se asoma al mundo desde Hospital de Órbigo. Suma y sigue por muchos siglos más.

Fotos: JESÚS / RAMIRO

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