Don Suero se rearma
La bodega más clásica del vino leonés, pionera además en la defensa y manifestación del orgullo por el Prie-to Picudo, muestra ahora su versión más moderna liderada por un equipo joven, inquieto y extraordinariamente imaginativo. Don Suero se rearma de nuevo.
Continuar trabajando con todas nuestras fuerzas para seguir desarrollando proyectos e iniciativas que puedan enriquecer el sector vitivinícola y turístico de nuestra provincia». Ese es el objetivo —y el firme compromiso— asumido por Vinos de León tras la conmemoración del quincuagésimo aniversario de su nacimiento. Fundada en 1967 por un grupo de almacenistas y distribuidores de vino unidos pos intereses comunes, Vile siempre ha sabido adaptarse a los tiempos y las circunstancias muy cambiantes del sector. Y también ha sabido crecer.
Siempre se le ha reconocido, y es justo que así sea, que fue la primera bodega que se empeñó en la defensa del Prieto Picudo como variedad singular, exclusiva, diferenciadora y muy característica del vino leonés. E hizo de ella su propia bandera con su propio abanderado. Aquel Don Suero legendario, reiteradamente mencionado como uno de los mejores vinos de España, simboliza también ahora el rearme de la bodega para afrontar los nuevos retos que hoy exige el sector, pero ya desde una mirada más joven en los ojos de los equipos directivo, comercial y técnico.
Figura capital en ese nuevo gruopo humano es quien lo gobierna en todos los aspectos. La incorporación todavía reciente —coincidiendo precisamente con la celebración del cincuenta aniversario de la fundación de la bodega— de David de la Riva Díaz-Rincón a la dirección de la sociedad, a la que se han sumado importantes cambios posteriores en el consejo y previos en la labor técnica, ha supuesto un revulsivo realmente notable, evidente en muchos aspectos, pero de manera más visible en la puesta en valor de la impresionante finca, Vile La Finca, de 200 hectáreas de extensión en Fresnellino del Monte, a sólo tres kilómetros de Valdevimbre. Además de las 54 hectáreas de viñedo, la presencia de encinas y robles convierten ese montículo en un escenario ideal para el enoturismo, con buguis para hacer recorridos entre cepas, la práctica de senderismo o el paseo más relajado e incluso el picnic, que se ofrece como alternativa al picoteo, siempre con el vino como protagonista, en la tienda-bar-terraza de la bodega, lógicamente también abierta para el visitante. Se trata, en fin, de de un proyecto global y sostenible de enoturismo que tiene como objetivo acercar a la sociedad leonesa y al turista en general un paraje accesible, a sólo unos minutos de la capital, de extraordinaria belleza, en plena naturaleza y con unas vistas panorámicas increíbles.
Pero Vile, al margen de su actividad en la DO Tierra de León, también elabora y comercializa vinos de Ribera de Duero (Nava de Roa-Burgos), en este caso desde 1986, con el sello de Señorío de Nava, y de Rueda (Nava de Rey-Valladolid).